sábado, 28 de septiembre de 2013

EXPLICACION OFRECE LA POLICIA SOBRE LIRIANO SANCHEZ, EVIDENCIA SU COMPROMISO CON LA DELINCUENCIA POLICIAL. MAS DE LO MISMO


 Liriano Sánchez sigue activo y  en libertad. PRESIDENTE  MEDINA  NO  SE  RESPETA, DEJA  QUE  ANILLO  CRIMINAL  PALACIEGO  DOMINE  AL  ESTADO

Mientras estuvo en la DNCD ocupaba simultáneamente los puestos de Encargado de la Oficina en el aeropuerto El Higüero, jefe de mesa y de la cafetería en la sede de la DNCD, técnico de los helicópteros de Leonel Fernández y de Rosado Mateo, además de asistente especial de este último



Teniente coronel Liriano Sánchez sigue activo y fue puesto en libertad
Johan Emilio Liriano Sánchez.
SANTO DOMINGO, República Dominicana.-Aunque el pasado 13 de septiembre el Consejo Superior Policial dispuso la cancelación del teniente coronel Johan Emilio Liriano Sánchez, el oficial sigue activo, y además fue puesto en libertad tras su apresamiento para investigarlo sobre los asesinatos de tres hombres en San Cristóbal ocurridos la pasada semana.
Este miércoles se espera que Liriano Sánchez y los demás investigados sobre la matanza de San Cristóbal sean llevados ante la justicia para que se les conozcan las medidas de coerción que solicitará el Ministerio Público.
En San Cristóbal fuero asesinados el supuesto narcotraficante y sicario Juan Féliz Cordero Febles “Copelín”, el sargento mayor Luis Méndez Sepúlveda y el camionero Abraham de los Santos.
Liriano Sáncehez, conocido con el mote de “el arbitrario”, fue apresado el pasado domingo luego de que fuera allanada su apartamento en la torre María Matilde II, del Ensanche Evaristo Morales.
Su libertad se debe a que pasaron las 48 horas sin que le fuera formalizada una acusación.
La recomendación de cancelación  del oficial Liriano Sánchez ( “Coronel Arbitrario”, como se dio a conocer) se produjo dos meses de su salida de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), entidad en la cual se desempañaba como asistente especial del entonces presidente de ese organismo, general Rolando Rosado Mateo, quien fue destituido.
En septiembre se informó que el teniente coronel Liriano Sánchez fue cancelado junto a otros 11 y oficiales y alistados de la institución policial “por comisión de varios hechos contrarios a los lineamientos del Cuerpo del Orden”, según refiere el informe oficial.
La Policía Nacional no explicó en qué consistieron las violaciones cometidas por el teniente coronel cancelado.
Rosado Mateo insiste en defendedlo PUES  SE  BENEFICIABA  DE  ESTE  CON  LOS  PEAJES
 El periódico El Día informó que el general Rosado Mateo visitó la redacción de ese medio en compañía del teniente coronel Lirano Sánchez, para defender al oficial policial.
Rosado Mateo dijo que la recomendación de cancelación a Liriano Sánchez fue dejada sin efecto porque alegadamente se demostró que era víctima de un libelo puesto a circular en el año 2011, que lo acusaba de tener dos fichas criminales y afirmaba que había sido deportado y estaba vinculado al lavado de activos.
En relación con las riquezas que se le atribuyen el joven oficial policial argumentó que como técnico en reparación de helicópteros, el teniente coronel Liriano Sánchez recibe 84 mil pesos mensuales de la empresa Rep-Air; 117 mil de Aviajet, 18 mil del Instituto Dominicano de Aviación Civil como investigador de accidentes, 16 mil de la Policía Nacional y 65 mil del Banco de Reservas.
Además, Liriano Sánchez afirmó que recibe 39 mil pesos mensuales por el alquiler de una casa y 40 mil pesos de la lotería electrónica Leisa.
También dijo que recibe 25 mil pesos adicionales de la compañía Telemicro por el mantenimiento del helicóptero marca Bell 407 de esa empresa.
"Rosado Mateo manifestó que le está dando apoyo al exoficial  porque éste tuvo un buen desempeño en la DNCD en lo relativo al mantenimiento del helicóptero que él usaba para las operaciones antinarcóticos, además de las funciones que le asignó en la Unidad de Reacción Rápida a Trazas Ilícitas y en otras áreas", indica el diario El Día.
“Yo soy un hombre arbitrario”
Liriano Sánchez se dio a conocer en diciembre de 2011 cuando amenazó a varios periodistas que cubrían la fuente del Aeropuerto Las Américas con “fabricarles” un expediente por narcotráfico, si no se retiraban del lugar en donde supuestamente investigaba un caso de drogas.
“Si no se retiran rápido de aquí, los incluyo en el expediente, ustedes saben que soy un hombre arbitrario”, fueron en ese momento las palabras del oficial Liriano, a los periodistas Pável Arias, del periódico El Día; Rafael Castro, del Listín Diario, Ray A. Castro, de El Nuevo Diario y Julián Herrera, de Acento.com.do.
La amenaza se produjo cuando el Liriano Sánchez dirigía la oficina de la Agencia Antinarcóticos en el AILA. El oficial fue trasladado de esa dependencia luego del incidente con los comunicadores.
El mayor general Rolando Rosado Mateo, a la sazón presidente de la DNCD, llegó a decir en defensa de ex coronel:
“Liriano es un policía de mi estrecha confianza, que se ha sacrificado  por la DNCD y por el país, sirviendo sin horario y con total entrega”.
Tras considerarlo como un hijo, Rosado Mateo dijo en declaraciones ofrecidas en la reacción de Acento.com.do, en enero de 2012:
“Se trata de un especialista reputado en el mantenimiento y reparación de helicópteros, y tanto yo como el propio Leonel Fernández no abordamos esas aeronaves si antes no son revisadas y probadas por el teniente coronel Liriano”.
Liriano Sánchez llegó al rango de teniente coronel de la Policía Nacional  con apenas 11 años en la institución.
Mientras estuvo en la DNCD ocupaba simultáneamente los puestos de Encargado de la Oficina en el aeropuerto El Higüero, jefe de mesa y de la cafetería en la sede de la DNCD, técnico de los helicópteros de Leonel Fernández y de Rosado Mateo, además de asistente especial de este último.

SENTENCIA RACISTA



 CRITICAN  SENTENCIA  CONSTITUCIONAL,

  LA  TILDAN  DE  RACISTA.

Sostiene que el tribunal se extralimitó y se saltó procedimientos de rigor, al no observar convenciones internacionales-

El economista Roque Féliz, del Centro Bonó, criticó la sentencia del Tribunal Constitucional, que niega la nacionalidad dominicana a los hijos de inmigrantes en condiciones no regulares, a partir del año 1929 hasta la fecha.Sostiene que el tribunal se extralimitó y se saltó procedimientos de rigor, al no observar convenciones internacionales.

Sentencia del Tribunal Constitucional no fue dictada conforme al derecho
Pondera los juicios divergentes emitidos por las juezas Isabel Bonilla y Katia Mguelina Jiménez, y sostiene que la sentencia no fue dictada conforme al derecho.

domingo, 22 de septiembre de 2013

GOBIERNO DE DANILO HAY MAS DROGAS. MAS DE LO MISMO.

El 58% de las personas de la clase alta dijo que ahora hay más drogadicción que en el Gobierno anterior.
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El 58% de las personas de la clase alta dijo que ahora hay más drogadicción que en el Gobierno anterior. Sin embargo, sobre la delincuencia y la corrupción las opiniones están divididas, Un 30% entiende que ahora hay más, en ambos casos, frente a un 37% que considera que la tasa es menor. El sondeo fue realizado del seis al once de septiembre, entre adultos de 18 a 34 años.
  En la gestión de gobierno de Danilo Medina hay mayores niveles de drogadicción y narcotráfico que en la anterior de Leonel Fernández, según la última encuesta de la firma Gallup.
Sin embargo, sobre la delincuencia y la corrupción las opiniones están divididas, Un 30% entiende que ahora hay más, en ambos casos, frente a un 37% que considera que la tasa es menor.
El sondeo fue realizado del seis al once de septiembre, entre adultos de 18 a 34 años.
El 58% de las personas de la clase alta dijo que ahora hay más drogadicción que en el Gobierno anterior.
Asimismo, el 36% de los que simpatizan por el PRD opinó que ahora hay más corrupción que la pasada gestión que el 41% de los que se inclinan por el PRSC
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domingo, 15 de septiembre de 2013

ALLENDE UN GIGANTE CONTRA EL GOLPISMO IMPERIAL

SALVADOR  ALLENDE  CUARENTA  AÑOS.  LA  HISTORIA  CONTINUA.Allende, noche de septiembre. Crédito Jorge Sánchez (4)
Fue inesperado. Esa es la primera de las muchas razones para explicar por qué, entre tantos golpes de Estado que han tenido lugar en Latinoamérica, el de 1973 en Chile entró para quedarse en la memoria histórica global.
Mientras la vecina Bolivia estaba bajo el gobierno de facto de Hugo Banzer, Brasil llevaba ya nueve años bajo un régimen militar que perduraría por dos décadas y en Uruguay gobernaba Juan María Bordaberry, quien después iría a la cárcel por delitos de lesa humanidad, la cordillera parecía proteger a la democracia chilena a tal punto que hacía apenas tres años había recibido su más contundente afirmación: la llegada al poder por las urnas de un líder de izquierda, Salvador Allende, en medio de la Guerra Fría.
Incluso el Tanquetazo, un episodio ocurrido el 29 de junio de ese mismo año, en el que un grupo de militares se dirigió hacia el Palacio de la Moneda con el propósito de derrocar al gobierno, había dado razones para descartar la posibilidad de que algo así ocurriera en Santiago pues fue el mismo Comandante en Jefe del Ejército, Carlos Prats, el que sofocó la sublevación.
"En Londres se le consideraba 'La Inglaterra de Sudamérica, acertada o erróneamente", señala el historiador Alistair Horne. "Occidente percibía a Chile como un país que tenía un fuerte vínculo con la democracia".
Salvador Allende y Augusto Pinochet. AFP
A Allende y Pinochet se les veía juntos y muchos confiaban en la tradición democrática chilena.
"Chile tenía una tradición mucho más larga y más fuerte del constitucionalismo que muchos países europeos", afirma el profesor emérito de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Oxford Alan Angell, en conversación con la BBC.
"Los gobiernos autoritarios en España, Grecia o Portugal, por ejemplo, tras el colapso de los regímenes civiles frágiles, no eran considerados como desviaciones fundamentales de las prácticas políticas en esos países. Pero Chile era diferente, al menos eso es lo que muchos observadores creían, y con razón", agrega.
Pero la sorpresa por sí sola no explica que el levantamiento liderado por Augusto Pinochet cautivara de tal manera la imaginación en tantos rincones del planeta.
Desde afuera, para muchos, "en Latinoamérica pasaron dos cosas en esa época: la Revolución en Cuba y el golpe en Chile", resume Angell.

El fin de un experimento

Palacio de La Moneda destruido
En el Palacio de La Moneda quedó la huella de la violencia del día.
"Para la mayoría de los norteamericanos, fue un tipo diferente de golpe", le dice a BBC Mundo el canadiense Kristian Gustafson, director del Master en Inteligencia y Seguridad de la Universidad de Brunel en Londres.
"El hecho clave es la manera en la que Allende llegó al poder", puntualiza. "No era un caudillo, no era un dictador que era remplazado por otro, era un líder socialista electo que estaba siguiendo la vía pacifica. Por eso fue más impactante y la desilusión más fuerte. Esa gran esperanza fue derrocada con un golpe".
Angell concuerda y añade que "lo que estaba pasando en Chile desde 1970 estaba teniendo un enorme impacto en Europa, que estaba revisando el socialismo, y lo que Allende ofrecía era socialismo de manera constitucional, sin violencia. Eso era muy atractivo y hay que recordar también que muchos de los partidos chilenos tenían vínculos internacionales, que no era el caso con los de otros países latinoamericanos".
Para el director ejecutivo de Foco sobre el Sur Global, el filipino Walden Bello, "el ejemplo de Chile se grabó en la memoria de la gente en los 70s en primer lugar porque era un experimento -la revolución pacífica que era la meta del gobierno de Allende- que fue destruido por un golpe en el que el presidente mismo murió".
"Fue el proyecto chileno y su repentino y sangriento fin lo que le hicieron pasar a la historia".

El golpe sí fue televisado

Y tanto el proyecto como su fin estuvieron ante los ojos del mundo.

"Habla el Presidente de la República desde el Palacio de La Moneda"

Desde el Palacio de La Moneda, Salvador Allende transmitió cuatro mensajes ese 11 de septiembre de 1973.
En el primero, a las 07:55 de la mañana, informó que Valparaíso estaba ocupada, pero que en Santiago "no se había producido ningún movimiento extraordinario".
El de las 08:15 confirma la existencia de una insurrección en la provincia de Valparaíso y dice que le ordenó al ejército que fuera a sofocar el intento golpista.
Para las 08:45, el mensaje empezaba diciendo: "Compañeros que me escuchan: la situación es crítica, hacemos frente a un golpe de Estado en el que participan la mayoría de las Fuerzas Armadas.
A las 09:10, ya tenía claro cuál sería su destino: "¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores" Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición".
"Uno podría describirlo como el primer golpe latinoamericano que desde sus orígenes, pasando por su ejecución hasta sus consecuencias fue cubierto por la prensa occidental", señala Kristian Gustafson, quien le atribuye la transmisión del principio del proyecto socialista a los "poderes extranjeros -los soviéticos y los cubanos- que hicieron propaganda para aumentar el nivel de atención que se le prestaba a Allende y su destino a nivel global, pues les ayudaba a sentar su punto de vista".
Según el especialista en inteligencia, ese 11 de septiembre "recibió mucha atención de los medios debido a la que había recibido Allende antes del golpe".
"Allende era un héroe, como el Che Guevara, para la izquierda, particularmente sus amigos en Francia... ¡pensaban que era un santo!", le dice a BBC Mundo el historiador británico Horne, autor de "Pequeño terremoto en Chile".
Sea como sea, ese día y los que le siguieron no parecen haber necesitado de poderes extranjeros para hablar por sí solos.
"Esas fotos icónicas del bombardeo de La Moneda, los libros quemados en las calles -que le recordaban a la gente de las atrocidades de los nazis-, esa horrible fotografía de Pinochet sentado con sus gafas oscuras -casi una parodia de la imagen de los dictadores-, y todas esas fotografías de los prisioneros esperando en el estadio... con esas imágenes uno podía seguir con claridad lo que estaba pasando y eso tenía un impacto enorme en la gente", recuerda el especialista en política internacional Alan Angell.

Santiago 1973, Cairo 2013

Ante la pregunta de por qué el golpe de Chile hizo tantas olas, James Reynolds, quien fue corresponsal de la BBC en Latinoamérica antes de ir a cubrir Medio Oriente, responde: "Fue un momento tan icónico", y no sólo por las imágenes.
Cartel que dice Allende Vive
Salvador Allende pasó de ser hombre a símbolo y su nombre no ha sido olvidado.
En un artículo que escribió poco después del golpe de Estado en Egipto en julio pasado, se refirió a Augusto Pinochet y los miembros de la junta como "los pioneros del arte del comunicado del golpe de Estado".
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Señala que fueron ellos los que estrenaron el lenguaje, la vestimenta y la escenificación que se habrían de convertir en el modus operandi para ocasiones como esa hasta el día de hoy.
A Reynolds no fue al único que se le vino a la mente el golpe en Santiago cuando sucedió lo de Egipto. Artículos publicados en medios internacionales con títulos como "Egipto o Chile: un golpe es un golpe" y "El golpe financiado por EE.UU. en Chile en 1973 se repite en Egipto" son una muestra más de que el de Chile no es un golpe olvidado.
Al diplomático palestino Fadi Elhusseini, BBC Mundo le consultó por qué 40 años más tarde aún se evoca lo que tuvo lugar en Santiago en el 73 en tierras lejanas.
"Yo pienso que lo que hizo que este golpe dejara una marca en la historia fue que sus consecuencias y el régimen militar que se tomó el poder duraron por mucho tiempo. Consolidó un sendero para Chile de tal manera que incluso ahora, lo que vemos en Chile es resultado de lo que ocurrió en 1973".
"Por eso creo que se ha convertido en un hito, como ha ocurrido en los otros pocos casos en los que los dictadores permanecen en el poder por largo rato: entre más largo el período en el poder, más posibilidades tienen los académicos de estudiar y explorar las características del régimen".
"Desde el punto de vista global, le dio un carácter distinto a Chile que aún perdura: es una entidad diferente a muchos otros países, incluso a aquellos que están en su vecindad", opina el diplomático palestino.

El laboratorio chileno

Esa diferencia se consolidó por medio de otro factor que hizo de este golpe memorable.
Augusto Pinochet con sus militares, días después del golpe
Pinochet con sus militares, días después del golpe de Estado.
Si bien es cierto que Allende estaba ensayando algo que no se habìa hecho antes, los que se tomaron el poder también tenían un proyecto nuevo: los llamados "Chicago boys" llevaron los principios del economista estadounidense Milton Friedman a Chile antes de las experiencias neoliberales o neoconservadoras de las naciones de Occidente.
Los que se tomaron el poder, "tenían un profundo sentido de misión: eliminar el comunismo y crear un nuevo orden, un nuevo Chile", recuerda Alan Angell.
"Pinochet llegó con un plan económico que era casi diametralmente opuesto al de Allende", le dice a BBC Mundo el canadiense Kristian Gustafson.
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"Quería revertir lo que hizo Allende: desde su punto de vista, la política seguiría a la economía, en otras palabras, si se restauraba la prosperidad, los aspectos sociales que había traído Allende se desvanecerían pues se asumía que la mayoría de la gente sencillamente quiere tener una vida estable y próspera".
"No funcionó preciso como estaba planeado pero uno no puede negar que sí restauró la economía chilena, aunque a un costo que nadie quiere pagar: la vida de varios miles de personas", dice el especialista en Inteligencia.
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Manifestación en 2013 por los detenidos y desaparecidos de Chile
40 años más tarde continúa la necesidad de manifestarse por desaparecidos de Chile.
Y esos muertos, junto con los torturados y exiliados son también razones para que la experiencia chilena no haya quedado en el olvido.
Para el especialista en política internacional Alan Angell, lo que pasó es que "los militares chilenos fueron más efectivos en su brutalidad. Le apuntaron a los militantes sospechosos con más precisión. Tenían mucha más información. Y menos oposición de parte de ellos. No les tocó lidiar con montoneros, tupamaros... fue un golpe que tuvo lugar sin absolutamente ninguna resistencia, de manera que no hubo una guerra prolongada".
Además, recuerda Angell, quien visitó el país en esa época, el poder estaba más centralizado que en otros casos latinoamericanos. "El país con el que lo comparo es Alemania Oriental: una gran red de informantes, un enorme aparato de control... mecanismos muy efectivos: Chile era una prisión, en ese período y uno sabía cuáles eran las reglas".

El pueblo unido...

Sombra de un Hawker Hunter
La sombra de un Hawker Hunter pintada cerca de La Moneda recuerda los eventos de ese martes de 1973.
"Lo otro que los diferencia es que el régimen chileno practicaba el exilio a una escala mayor que los otros regímenes -anota Angell-. El gobierno argumentaba que en vez de matar a la gente en la calle -que también hicieron- era mejor exiliarlos. Así que el exilio es más grande proporcionalmente".
Lo cual es relevante cuando se exploran las causas para que el golpe en Chile siga tan presente.
El papel de la diáspora chilena que, como apunta Angell, "tenía muchos fondos y era muy efectiva a la hora de movilizar a la opinión pública", no puede despreciarse.
"Muchos de estos exiliados eran líderes políticos: militantes, exministros...". Y músicos.
"La Nueva Canción Chilena -con música de raíces latinoamericanas pero letra política- estaba muy ligada al programa del gobierno de la Unidad Popular", le explica a BBC Mundo Marisol García, quien recientemente publicó el libro "Canción Valiente".
Puerta tras la que torturaron y mataron a Víctor Jara.
Puerta tras la que torturaron y mataron a Víctor Jara.
"Ese compromiso es muy único y explica el que esos músicos hayan pagado muy caro su adhesión a Allende: casi todos terminaron exiliados y en el caso de Víctor Jara, asesinado de una manera muy horrible que se siente hasta hoy, pues todavía no se encuentra al culpable".
Los músicos políticos sobrevivientes se llevaron al exilio sus tonadas, entre ellas, "una de las canciones políticas más famosas en el mundo: 'El pueblo unido jamás será vencido', que se convirtió en un símbolo. Los músicos en el exilio se ven obligados a cantarla pero muchos no querían pues lo que dice la canción no era cierto. El pueblo unido sí había sido vencido. Y de manera dramática".
Pero quedó, también, en la memoria global para ser traducida en varios idiomas y repetida por las calles de muchísimos lugares del mundo.
Cautivadora, como lo es la historia de ese golpe.
En opinión de Gustafson, "en una versión sencilla de la historia, es irresistible: un líder democráticamente electo derrocado por fuerzas reaccionarias. La realidad es más compleja".
Quizás. Pero lo que sucedió ese martes de septiembre hace cuatro décadas fue que las dos ideologías de la época chocaron violentamente, como lo habían hecho y volverían a hacerlo otras veces. Sólo que en ese caso, una de ellas sólo tenía un casco y un fusil para defenderse.
"El bombardeo de La Moneda y la manera en la que Allende murió, luchando, sin darse por vencido... fue muy dramático y simbólico", evoca Bello.
Un drama que, según escribió Gabriel García Marquez después, "ocurrió en Chile, para mal de los chilenos, pero ha de pasar a la historia como algo que nos sucedió sin remedio a todos los hombres de este tiempo y que se quedó en nuestras vidas para siempre".

domingo, 8 de septiembre de 2013

ESTA SIRIA PREPARADA PARA RESISTIR ATAQUE DE EE.UU.

CON  EL  RESPALDO  DE  RUSIA  SIRIA  SE  PREPARA  PARA  ENFRENTAR  ATAQUE  DE  ESTADOS  UNIDOS


Todavía no está claro si Estados Unidos emprenderá un ataque contra algunos objetivos del régimen de Bashar al Asad en Siria, ni cuándo o cómo podría producirse la acción militar.
A la espera de que el congreso estadounidense apruebe o no una intervención en Siria y trata de sumar apoyos en la comunidad internacional para responder al supuesto ataque químico –que aún debe ser corroborado por expertos de Naciones Unidas– por las fuerzas del presidente Bashar al Asad, BBC Mundo presenta parte del arsenal que podría ser desplegado por los dos lados en caso de una escalada del conflicto.

Fuerzas estadounidenses

Misiles Tomahawk

Misil Tomahawk
El Tomahawk ha estado en servicio desde 1983.
Este misil de crucero puede ser lanzado desde un barco o un submarino. Está equipado con pequeños motores de turboventilador, similares a los de las aerolíneas comerciales, que usa para alcanzar sus objetivos.
Tienen una sección transversal pequeña, vuelan a baja altura y son difíciles de detectar. Los Tomahawk emiten menos calor, de manera que no pueden ser localizados por detección infrarroja.
Tienen un alcance máximo de unos 1.600 kilómetros y vuelan a una velocidad de cerca de 880 km/h.
El misil alcanza su objetivo utilizando software de coincidencia de contorno del terreno (TERCOM, por sus siglas en inglés), que funciona comparando la vista en el terreno con un mapa de su ruta. Lleva una cabeza nuclear u ojiva de entre 450 y 1.360 kilos.

Destructores clase Arleigh Burke

Estados Unidos tiene cuatro destructores clase Arleigh Burke en el Mediterráneo oriental.
USS Nimitz
El USS Nimitz es uno de los portaaviones de EE.UU. en la región.
Este tipo de buque mide 154 metros de largo y puede transportar misiles de crucero. Se trata de uno de los destructores más grandes y más fuertemente armados de la flota estadoundinense.
Fue el primer barco de guerra diseñado con un sistema de filtración de aire para protección contra ataques nucleares, biológicos y químicos.

Portaaviones

Estados Unidos tiene dos portaaviones en la región: el USS Harry S. Truman y el USS Nimitz.
Estos enormes barcos de guerra de propulsión nuclear tienen capacidad de sobra para lanzar ataques aéreos, pero puede ser que no se usen si el plan de los estadounidenses es efectuar una intervención limitada.
Los portaaviones se cuentan entre los más grandes del mundo, con una longitud de casi 330 metros y capacidad para transportar unos 85 aviones.

F-16

Los cazabombarderos F-16 tienen reputación de estar entre los más confiables, maniobrables y efectivos aviones militares en el mundo.
Son aviones de combate multirol con la habilidad de atacar otros aviones en el aire y de buscar y destruir objetivos en el terreno.
Los F-16 son la columna vertebral de la Fuerza Aérea de EE.UU. y cuando fueron introducidos trajeron consigo la innovación del sistema de control de vuelo de estabilidad relajada/fly-by-wire, en vez del cable mecánico, para un mejor desempeño de maniobras.
F-15 Strike Eagle
El F-15 Strike Eagle está diseñado para ataques de largo alcance y alta velocidad.
Tienen un rango de unos 3.220 kilómetros, lo que les permite permanecer en zonas de combate por más tiempo que a cualquier otro avión. Están armados con un cañón automático M61 Vulcan, y el piloto se sienta en una cabina tipo burbuja, lo que le da mejor visibilidad.
Los F-16 actualmente basados en Incirlik o Izmir, en Turquía, o posiblemente aquellos que se encuentran en operación en Jordania, podrían ser utilizados en ataques contra Siria.

F-15 Strike Eagle

El F-15 Strike Eagle es otro avión de combate multiuso, diseñado para ataques de largo alcance y alta velocidad en tierra.
La propulsión combinada de sus dos motores permite que acelere incluso cuando va hacia arriba.
Los F-15 Strike Eagle están equipados con sistemas de navegación y búsqueda conocidos como "Lantirn", que buscan mejorar la precisión de los ataques con el uso de bombas guiadas por infrarrojo o láser.
Tienen un sistema de radar que detecta blancos terrestres a gran distancia, que puede ser conectado al piloto automático, de forma que siga los contornos del terreno a una altura de sólo 30 metros.

Fuerzas francesas

Portaaviones Charles de Gaulle
El portaaviones francés Charles de Gaulle no es tan grande como el clase Nimitz.
Si Francia decide participar en un ataque, cuenta con misiles de crucero Scalp con un alcance de unos 500 kilómetros, que pueden ser lanzados desde aviones Mirage 2000 y Rafale.
También tiene un portaaviones en el Mediterráneo y bases aéreas en Emiratos Árabes Unidos.
El Charles de Gaulle, actualmente en Toulon, es un portaaviones de propulsión atómica con capacidad para 40 aviones de guerra.
Aunque es más pequeño que los de clase Nimitz, sigue siendo un buque de dimensiones impresionantes, con una longitud de 262 metros.

Fuerzas rusas

Rusia ha dicho que está enviando dos barcos de guerra al Mediterráneo: un crucero de misiles, el Moskva, y un buque antisubmarino. Rusia es aliado de Siria y se opone a cualquier intervención militar.
No está claro cuándo llegarán a la región, pero su despliegue ha sido descrito por Rusia como parte de una rotación planificada de sus barcos en el Mediterráneo.

Armas sirias

Misiles antiaéreos S200 Angara

El misil S-200, conocido por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) bajo el código de SA-5 "Gammmon", es un sistema de misiles antiáreos diseñado por Rusia en los años 60.
Misil S-200
El sistema de misiles S-200 está considerado obsoleto.
Un análisis del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales sugiere que Siria tiene, probablemente, ocho baterías de S-200 desplegadas entre dos regimentos de defensa aérea.
El misil es alimentado por combustible líquido y está diseñado para volar a velocidades de hasta Mach 8 (ocho veces más rápido que la velocidad del sonido). Es guiado hacia su objetivo por un radar, antes de detonar una cabeza nuclear de 217 kilos.
Rusia comenzó a desmantelar el S-200 hace más de 20 años, y analistas militares consideran que el sistema es obsoleto. También hay dudas sobre la integridad del sistema debido a la pérdida de algunas bases áreas y radares a manos de grupos rebeldes.

Sistema de misiles S-300 - sin confirmar

Misiles S-300
No se sabe si Rusia entregó a Siria los S-300 que éste encargó.
Siria le hizo una orden de compra a Rusia del sistema de misiles antiáereos S-300, mucho más moderno y capaz, pero no está claro si le fue entregado o si se encuentra operativo.
El S-300 es un misil tierra-aire de largo alcance, diseñado para proteger instalaciones militares e industrias frente a aviones enemigos y misiles de crucero.
Con un sistema integrado de radares que puede manejar hasta 100 objetivos en un momento dado, está considerado como una de las armas de defensa aérea más potentes del mundo.

Misiles antibuque P-800 Yakhont

El P-800 Yakhont, conocido por la OTAN como el SS-N-26, es un sofisticado misil antibuque de origen ruso.
Este misil supersónico tiene un alcance de 300 kilómetros, lleva una cabeza nuclear de 200 kilos y es capaz de volar a una altura de sólo 5 a 15 metros, lo que lo hace muy difícil de detectar e interceptar.

Aviones

Avión de entrenamiento L-39
Se cree que Siria utiliza los aviones de entrenamiento L-39, más básicos.
La Fuerza Aérea siria cuenta con una variedad de aviones de combate comprados principalmente a Rusia, pero muchos son viejos y obsoletos.
Un informe del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés) de mayo de 2013 señaló que los más efectivos "aviones MiG y SU requieren un importante número de repuestos, mantenimiento y entrenamiento para mantenerlos operativos".
Debido a estas dificultades, el ISW constató que desde el comienzo del conflicto, la Fuerza Aérea ha utilizado más bien los más robustos, pero con menos capacidad, aviones de entrenamiento L-39 para ataques contra fuerzas rebeldes

miércoles, 4 de septiembre de 2013

LA AGRESIÓN A SIRIA BUSCA LA EXTENSIÓN DE LA GUERRA NO LA PAZ

La agresión a Siria en el contexto de los dilemas doctrinarios de la política exterior de Barack Obama



En el momento en que publico estas notas, el Sistema Internacional vuelve a contraerse por la brutal situación de guerra provocada por los militaristas estadounidenses, con el anuncio de una nueva escalada agresiva contra Siria.La situación es muy tensa. Barack Obama está bajo la feroz presión de los círculos militaristas más guerreristas del Imperio y de la ultraderecha asociada al Complejo Militar-Industrial. Una acción militar contra Siria no cuenta con el respaldo de un número considerable de los aliados europeos de los Estados Unidos, ni de la mayoría del pueblo estadounidense, ya cansado de un largo periodo guerrerista, bajo diferentes pretextos mentirosos, sin resultados beneficiosos para su nación.
Con un posicionamiento unilateralista, los Estados Unidos pretenden pasar por encima del Consejo de Seguridad de la ONU, y no le interesa la conclusión de los expertos en armas químicas del organismo internacional. Las consecuencias de esta nueva aventura militar podrían ser catastróficas no solo para Siria, sino para toda la región, incluyendo los intereses de los Estados Unidos, pues deberán soportar la respuesta de los agredidos. Esta guerra podría internacionalizarse. Pudieran ser varios los frentes, pues Irán ya advirtió que “si atacan a Siria, el fuego también llegará a los sionistas de Israel”. Por lo visto, esta nueva guerra del siglo XXI contra Siria, aunque no se declare, es también contra Irán y Rusia. Así, los Estados Unidos revelan que la guerra, como un instrumento de su política exterior, es una vía para frenar la emergencia de una estructura multipolar del Sistema Internacional y, asimismo, desafiar la tendencia inevitable hacia la decadencia del Imperio norteamericano.
La guerra de los Estados Unidos contra Siria no podría analizarse alejada del amplio contexto de las doctrinas, teorías y dilemas de la política exterior de los Estados Unidos, lo cual se expone en los párrafos siguientes:

Doctrinas, teorías y dilemas de la política exterior de los Estados Unidos
Con posterioridad al ascenso del demócrata Barack Obama al poder estadounidense, en enero del 2009, fue conocida la llamada “Doctrina Obama”: un documento de 72 páginas denominado Revisión de la Postura Nuclear (NPR), con el supuesto objetivo de reducir el número y el papel de las armas nucleares en la política de “defensa” de los Estados Unidos.
Se consideró que esa revisión ha sido la más exhaustiva después del fin de la confrontación bipolar. Por esta vía, los Estados Unidos se “comprometieron” a no utilizar el arma nuclear contra otros Estados no poseedores de armas nucleares, a condición de que ellos respeten las disposiciones del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) del año 1968. Quedó claro que, para los países que no cumplieran esta regla dictada por Washington, todas las opciones de una represión militar continuaron vigentes, tal y como explicaron las doctrinas de política exterior enunciadas por las administraciones precedentes.
De este modo, la “Doctrina Obama” ratificó que los Estados Unidos no renunciaban al uso del arma nuclear, cualesquiera que sean las circunstancias, manteniéndose así la estrategia de la disuasión nuclear en resguardo de los intereses del bloque de países occidentales liderados por los Estados Unidos. Esta proyección doctrinaria de la administración Obama colocó la prevención del riesgo terrorista como una prioridad, pues también estimó que la probabilidad de una guerra nuclear mundial se había alejado, pero el riesgo de un ataque nuclear de carácter terrorista contra los Estados Unidos o sus aliados siguió latente y con tendencia a aumentar en el futuro.
Esta doctrina reconoció que los Estados Unidos y China son cada vez más interdependientes, pero expresó inquietudes por los esfuerzos de China para actualizar sus armas nucleares en el contexto de amplias intenciones estratégicas en el siglo XXI, a pesar de que los arsenales nucleares de China seguirán siendo, en las próximas décadas, mucho más reducidos que los depósitos nucleares de los Estados Unidos y Rusia.
En la época de Obama la carrera armamentista mantuvo su espiral ascendente. La industria Boeing produjo nuevos proyectiles de alcance global hipersónicos. Este productor confirmó haber puesto a prueba, con éxito, el proyecto misilistico X-51. Este misil permitiría atacar a cualquier Estado, en cualquier parte del mundo, en menos de una hora. El Pentágono dedicó a este proyecto armamentista 500 millones de dólares, para la verificación de sus posibilidades reales, antes de emprender la producción a gran escala del misil.
Obama presentó a sus aliados en Europa el proyecto de despliegue de componentes del sistema antimisil en territorio polaco, surtido de misiles Patriot, vehículos blindados militares y unos 100 soldados estadounidenses, que se unieron al entrenamiento de las tropas nacionales. El gobierno polaco, en correspondencia, suscribió, en el año 2010, otro anexo al pacto con los Estados Unidos relativo al emplazamiento de misiles receptores SM-3 (Standard Misil-3) en un plazo de tres años, lo cual se inscribió en el renovado plan del sistema antimisil, propuesto por Obama en el mes de septiembre del 2009. La postura estadounidense siempre insistió en que la base de misiles balísticos de los Estados Unidos en Polonia, no estuvo dirigida contra Rusia, pues su finalidad es proteger a Polonia de la supuesta amenaza nuclear y de los mísiles de Irán.
A principios del 2009 fue aprobada la “Doctrina de Guerra Irregular” por Obama, priorizando esa forma de beligerancia sobre la convencional. Según sus preceptos, en la guerra irregular, el campo de batalla no tiene límites, las tácticas y estrategias difieren de las tradicionales. La contrainsurgencia y la subversión, además del uso de las fuerzas especiales, para ejecutar operaciones clandestinas de guerra, son las principales técnicas empleadas en la desestabilización, “desde adentro”, del adversario. La administración Obama compartió la visión imperial de que el mundo es un campo de batalla.
En correspondencia, fachadas y agencias como la Organización de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el National Endowment for Democracy y Freedom House, entre otras, fueron utilizadas para canalizar dinero a los actores que promueven la agenda de Washington, y en la penetración de la “sociedad civil” en países estratégicamente importantes para los intereses imperiales.
Simultáneamente a las operaciones militares en Iraq y Afganistán, el Pentágono libró una guerra de “diplomacia pública”, más bien secreta, contra Irán, Georgia, Ucrania, Bolivia, Paraguay, Ecuador, Venezuela, Colombia, México, Perú, Yemen, Paquistán, Filipinas, Somalia y Siria, organizada bajo el Mando de Operaciones Especiales (SOCOM), 1 que llegó a tener presencia en 60 naciones al concluir la era de George W. Bush, y dispuso de unos 57 000 especialistas de las fuerzas armadas estadounidenses desplegados en 75 países ubicados en el Medio Oriente, Asia Central y África Oriental.
El SOCOM es un microcosmos del Departamento de Defensa integrado por componentes de tierra, mar y aire. Tiene presencia global con facultades y responsabilidades militares. La estructura esencial del SOCOM es el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC, siglas en inglés), que informa y responde directamente al presidente estadounidense, y tiene la misión fundamental de perseguir y asesinar a sospechosos de terrorismo en cualquier “oscuro” lugar del planeta, en correspondencia con la doctrina de W. Bush. Esta estructura de acciones militares encubiertas tiene su propia división de inteligencia, aviones no tripulados y de reconocimiento, satélites y “ciberguerreros”. El velo de clandestinidad que envolvía a esas fuerzas especiales empezó a rasgarse bajo la administración Obama, después del operativo que terminó con la vida de Osama bin Laden, el 2 de mayo de 2010, en Paquistán, demostrando que los soldados de los Estados Unidos tienen “licencia” para matar en cualquier parte del mundo donde se encuentren desplegados.
Según las informaciones del Pentágono, los Estados Unidos están enfrentados a la gran amenaza futura de las tecnologías cibernéticas, lo que requerirá de la coordinación civil y militar para proteger las redes contra imaginarios ataques. Se estimó que más de 100 organizaciones de inteligencia extranjeras intentaron irrumpir en las redes estadounidenses. Los mayores proveedores del Pentágono –incluyendo Lockheed Martin, Boeing y Northrop Grumman- invirtieron en el creciente terreno de la cibertecnología y el ejército reconoció haber logrado considerables avances en la protección de sus propios sitios en un trabajo conjunto con sus afiliados en el sector privado.
El gobierno de Obama dictó instrucciones precisas para militarizar el espacio cibernético. Su estrategia abarcó el establecimiento de una exhaustiva colaboración con otras naciones a fin de convertir a Internet en un foro “más seguro” y permitir la aplicación de leyes que intensificarán la vigilancia cibernética. El ciberespacio fue definido como un terreno que puede propiciar conflictos bélicos, pues los Estados Unidos responderán a actos hostiles en el ciberespacio provenientes de otros países, por lo que tomó medidas para aprobar una mayor cooperación entre la Agencia de Seguridad Nacional y el Departamento de Seguridad Nacional. En estas instituciones recayó la responsabilidad de proteger la información sensible, las redes e interceptar las comunicaciones extranjeras. Como en el aspecto nuclear, la estrategia manifestó que los Estados Unidos se reservan el derecho de usar todos los medios necesarios: diplomáticos, militares, económicos e informáticos, en forma apropiada, para salvaguardar sus intereses y la de sus aliados.
Con Obama se mantuvieron los planes de ataques preventivos o de represalias militares contra supuestas amenazas a la “seguridad nacional”. Dichas operaciones especiales, que no requirieron la aprobación del Congreso, formaron parte del diseño de una estrategia de ataques militares contra Irán, en caso de la agudización de la confrontación por el programa nuclear de Teherán, cuyas autoridades afirmaron que poseía un carácter netamente civil y pacífico.
Esta estrategia había dado continuidad a la doctrina “Conmoción y Pavor”, una teoría de ataque militar elaborada por Harlam K. Ullman, expiloto y profesor del Colegio Nacional de Guerra de los Estados Unidos, recogida en un libro de ese mismo nombre, que fue acogida con entusiasmo por el Pentágono y aplicada en Iraq. Esta concepción desplazó a la llamada “Doctrina Powell”, que sirvió de base a la guerra que emprendió George Bush (padre) para expulsar a las tropas iraquíes que invadieron Kuwait. La “Doctrina Powell” consideró que los Estados Unidos solo debían arrojarse a un conflicto militar después de desplegar en el teatro de operaciones una fuerza insuperable y teniendo muy claro el objetivo y la estrategia de salida.
En los tiempos de Obama, Ullman, por su parte, concibió las acciones bélicas utilizando una fuerza más pequeña, pero con gran superioridad tecnológica y apoyada en una intensa guerra psicológica que impresionara y convenciera al enemigo de la inutilidad de cualquier resistencia al poderío estadounidense.
La gran estrategia exacerbó la aspiración de los Estados Unidos de seguir siendo el único Estado en ejercer una dominación militar de espectro completo en la tierra, el aire, los mares y en el espacio, con el mantenimiento y la extensión de bases militares, tropas, portaaviones y bombarderos estratégicos sobre y en casi cada latitud y longitud del planeta.
El arsenal utilizado para neutralizar y destruir las defensas aéreas y estratégicas, de prácticamente todas las fuerzas militares importantes de otras naciones, consistió en misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos adaptados para el lanzamiento en submarinos, misiles cruceros, bombarderos hipersónicos y bombarderos estratégicos “super stealth” capaces de evitar la detección por radar y evitar las defensas basadas en tierra y aire. Unido a este poderío, los Estados Unidos perfeccionó e intensificó los programas de guerra espacial para paralizar los sistemas de vigilancia y mando militar, control, comunicaciones, informáticos y de inteligencia de otras naciones, llevándolas a la indefensión en todos los ámbitos.
Estos elementos sustentaron el concepto de Ataque Global Inmediato que, concentrado en una embestida centralizada de varios misiles de armas convencionales muy precisas, en apenas 2 ó 4 horas, destruiría las infraestructuras críticas del país blanco, y así lo obligaría a capitular. El concepto de Ataque Global Inmediato tuvo el propósito de asegurar el monopolio de los Estados Unidos en el campo militar y ampliar la brecha entre ese país y el resto del mundo. En combinación con el despliegue del sistema de “defensa” antimisil, que supuestamente deberá mantener a los Estados Unidos inmune contra ataques de represalias de Rusia y China, la iniciativa de Ataque Global Inmediato convirtió a los Estados Unidos en un dictador global de la era moderna.
Esencialmente, la doctrina nuclear de los Estados Unidos en la nueva estrategia de “seguridad nacional” formó parte de una diplomacia que se condujo con impunidad total. La estrategia facilitó la planificación de un gasto militar para el año 2011 de 750 000 millones de dólares, 31 000 millones más que en el 2010, y casi 100 000 millones más que en el 2009, según el Instituto de Estudios de la Paz de Estocolmo (SIPRI) 2 . La parte más sustancial de ese exorbitante gasto militar estuvo dirigido al sostenimiento de sofisticados sistemas de armamentos para sus fuerzas navales y aéreas, lo que hizo pensar en un despilfarro de recursos financieros y que debieron ponerse en práctica medidas de contención para los gastos militares.
Casi un tercio del descomunal presupuesto, exactamente 250 000 millones de dólares anuales, se dedicaron a mantener las 865 bases e instalaciones militares que los Estados Unidos tiene en más de 40 países; y no fueron desdeñables los 155 000 millones de dólares que paga el Departamento de Defensa a 766 000 contratistas privados. En su conjunto, el costo total para el tesoro estadounidense de las guerras en Iraq, Afganistán y Paquistán estuvo en alrededor de los 3,7 millones de millones de dólares, y podría llegar a 4,4 millones de millones de dólares, según el proyecto de investigaciones de costos de la guerra del Instituto Watson de estudios internacionales de la Universidad Brown.
En los diez años transcurridos, desde el envío de las tropas estadounidenses a Afganistán, tras el 11 de septiembre del 2011, los gastos en los conflictos militares sumaron entre 2,3 y 2,7 millones de millones de dólares. Estas cifras continuarían aumentando si lógicamente fueran tenidas en cuenta las obligaciones, a largo plazo, con los veteranos heridos y los gastos en conflictos previstos entre los años 2012 y 2020.
La estrategia estadounidense es de guerra permanente y concedió riendas sueltas a la OTAN, como gendarme global en alianza con Israel, para la continuación de los juegos de guerra en una situación “real” contra Siria e Irán, lo cual probaría la eficacia en la práctica de la iniciativa de Ataque Global Inmediato.
En medio de una intensa campaña mediática y las amenazas de guerra contra Irán, en torno al tema nuclear, Israel y los Estados Unidos realizaron, en el mes de mayo del 2012, las maniobras conjuntas más importantes y de mayor trascendencia en la historia de su alianza. La planificación de este ejercicio militar conjunto, con el nombre de “Desafío Austero”, se produjo cuando Tel Aviv avivó las exigencias de atacar las instalaciones nucleares iraníes, tras la publicación de un informe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), donde se acusó arbitrariamente a Irán de haber trabajado en la creación de un arma nuclear, que puso al mundo al borde de la guerra con empleo de armas nucleares; un escenario que los Estados Unidos, en alianza con Gran Bretaña e Israel, tiene preparado minuciosamente contra Irán. 3
El informe de la OIEA estuvo en correspondencia con la resolución 1929 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada el 9 de junio de 2010, basada en la noción de que Irán es una futura potencia nuclear y una amenaza para la paz global. Asimismo, le proporcionó luz verde a la alianza militar de los Estados Unidos, la OTAN e Israel, para que amenazara a Irán con un ataque nuclear preventivo y punitivo, invocando el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU. La posición de los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad quedó fundamentada en supuestos documentos de inteligencia que ofrecieron aparentes indicios de un programa de armas nucleares de Irán.
Los estadounidenses reconocieron, desde el principio, que los documentos no probaron que Irán poseyera una bomba atómica. Lo presentaron como la prueba más contundente, hasta ese momento, de que, a pesar de la insistencia iraní en que su programa nuclear tiene fines pacíficos, ese país trató de desarrollar una ojiva compacta con posibilidades de colocarse en un misil Shahab, cuyo alcance podría llegar hasta Israel y otros países del Oriente Medio. 4 Con el informe de la OIEA, una vez más, los Estados Unidos utilizaron información de inteligencia falsa para crear una justificación que les permitiera el objetivo de librar otra guerra. La autenticidad del contenido de dichos documentos fue cuestionada en varias ocasiones, ya que los dibujos no se correspondieron con el misil Shahab, sino con un sistema de misiles norcoreano obsoleto que había sido desactivado por Irán a mediados del decenio de 1990.
Por otro lado, las maniobras “Desafío Austero”, con la participación de más de 5000 efectivos de ambas fuerzas armadas, reflejaron esos impulsos bélicos en la simulación de la “defensa” antimisil de Israel. Los norteamericanos insistieron en que la tecnología israelí resultó esencial para mejorar la “seguridad nacional” y proteger las tropas de los Estados Unidos, especialmente la diseñada para los efectivos militares en Afganistán e Iraq, lo que demostró ser un éxito. El “Desafío Austero” fue otro ejemplo del compromiso histórico de los Estados Unidos con la seguridad de Israel, la que ahora es más amplia, más profunda e intensa que en cualquier otro período en la historia de las relaciones internacionales.
Al mismo tiempo, Obama hizo gala, en el marco de una reunión con la Unión Europea, el 3 de abril de 2009, en Praga, de un doble discurso en el que expuso la esperanza de su gobierno en un mundo totalmente libre de armas nucleares. En su retórica, los Estados Unidos avanzarían en un plan de desnuclearización, porque constituía una responsabilidad moral el progreso en ese sentido, manteniendo un arsenal nuclear “seguro y eficaz”, mientras el avance en la construcción de una “defensa” antimisil dependería del cese de lo que llamó la “amenaza iraní”.
Los idealistas pronunciamientos de Obama tuvieron el antecedente de un texto publicado por el periódico The Wall Street Journal, el 15 de enero de 2008, en el que los antiguos Secretarios de Estado, Henry Kissinger y George Shultz, el expresidente de la Comisión de Defensa del Senado, Sam Nunn, y el antiguo Secretario de Defensa, William Perry, llamaron a la construcción de un mundo sin armas nucleares. Obama, igualmente, prometió actuar a favor de la ratificación, por el Senado, del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, y anunció la preparación de un tratado internacional capaz de poner fin de manera verificable a la producción de materiales fisionables con fines militares.
En realidad, Obama pretendió engañar a la opinión pública cuando se refirió a una humanidad libre de armas nucleares, las que serían sustituidas por otras más idóneas, que permitan aterrorizar a los gobiernos opuestos a su nueva estrategia hegemónica de impunidad total. Obama procuró desnaturalizar la esencia militarista del Imperio al fingir que abandonaba el despliegue de los elementos del sistema de “defensa” antimisil en Polonia y República Checa, proponiéndose priorizar la concepción de una Europa protegida por la OTAN, más que por el sistema antimisil prometido por la administración de George W. Bush.
Sin embargo, la administración Obama retomó los preceptos del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC), en el que se encuentra toda la proyección ideológica de la cruzada militarista de los Estados Unidos. No es ocioso recordar que enfatizó: “actualmente Estados Unidos no tiene ningún rival mundial. El objetivo de la gran estrategia de los Estados Unidos debe ser preservar y extender esta posición ventajosa el mayor tiempo posible (…) Preservar esta situación estratégica deseable en la que se encuentra los Estados Unidos, en este momento, exige unas capacidades, militares predominantes a nivel mundial”. “El mayor tiempo posible”. 5
Por lo tanto, también aquí queda implícita la tesis, ya abordada, sobre la ridícula posibilidad de que los Estados Unidos sean eternamente el amo del mundo. A largo plazo, la política internacional está condenada a hacerse cada vez menos propicia a la concentración de un poder hegemónico en las manos de un solo Estado. Visto así, los Estados Unidos no solo ha sido la primera superpotencia global, sino que muy probablemente será la última.
La razón profunda se encuentra en la evolución de su economía. El poder económico también corre el peligro de dispersarse. En los próximos años ningún país será susceptible de alcanzar aproximadamente el 30 por ciento del Producto Interno Bruto Mundial (PIB), cifra mantenida por los Estados Unidos durante la mayor parte del siglo XX, que llegó a ser del 50 por ciento en el año 1945. Según ciertos cálculos, los Estados Unidos todavía podrían detentar el 20 por ciento del PIB mundial en los próximos años, para caer a un 10 ó 15 por ciento en el 2020; mientras que las cifras de otras potencias: Unión Europa, China, Rusia, India y Japón, aumentarían para igualar de forma aproximada el nivel de los Estados Unidos. Una vez que se haya iniciado el declive del liderazgo estadounidense, ningún Estado aislado podrá obtener la supremacía que gozó los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX.
En la actualidad el declive del poderío estadounidense ya se ha iniciado y el Sistema Internacional tiende inexorablemente hacia la multipolaridad. Estas realidades, y el fracaso de la estrategia guerrerista de George W. Bush, hicieron que el pensamiento estratégico estadounidense debatiera dos opciones posibles con la intención de salvar al Imperio en el siglo XXI.
Para unos, la opción militarista es viable y se aviene a la política impuesta por los sectores neoconservadores de la era de George W. Bush, y el proyecto PNAC. Es una estrategia, como hemos visto, que se sustenta en la agresión y la intimidación. Su objetivo es multiplicar las guerras de agresión e incrementar al máximo los gastos militares, colocando en pleno funcionamiento el Complejo Militar-Industrial, para conseguir crecimiento económico, afianzar el dominio de las multinacionales y, con toda esta fuerza incalculable, amedrentar a aliados y rivales.
En este contexto, la administración Obama hizo un uso creciente de los aviones no tripulados (“drones”), que pueden llevar el siniestro nombre de Predator (“Depredador”) o de Reaper (“Segador o Parca”, la muerte). Los aviones no tripulados persiguieron evitar bajas del ejército en cualquier teatro bélico por medio de la alta tecnología, y se convirtieron en la principal arma de los Estados Unidos en sus esfuerzos para derrotar a Al-Qaeda y espiar los gobiernos que no son del agrado de la Casa Blanca. Por ejemplo, en Paquistán la CIA incrementó drásticamente los ataques con aviones no tripulados (a casi 200) contra objetivos de “alto valor” de Al-Qaeda y del movimiento islamista Talibán.
En Etiopía, desde un aeropuerto civil, la Fuerza Aérea estadounidense operó aviones no tripulados contra presuntos destacamentos terroristas en el Cuerno de África, y la Península Arábiga. La Fuerza Aérea de los Estados Unidos invirtió millones de dólares en la creación de las condiciones técnicas del campo aéreo en Arba Minch, donde construyó instalaciones para acoger una flotilla de aviones no tripulados equipados de misiles Hellfire y bombas guiadas por satélites. Los “drones Reaper” también ejecutaron misiones en la vecina Somalia, donde los Estados Unidos y sus aliados tuvieron como objetivo la eliminación de los opositores armados al gobierno. Lo cierto es que los Estados Unidos construyó una constelación de bases militares secretas en la Península Arábiga y el Cuerno de África, como parte de sus motivaciones de penetración en el África Subsahariana y por el control militar del Golfo Arábigo-Pérsico.
Aunque Obama deseaba evitar las reacciones críticas a las políticas bélicas, también estuvo obligado a implementar la agenda del gobierno permanente instituido en el Complejo Militar-Industrial. Pero, de todas formas, es conocido que los bombardeos contribuyeron al resentimiento contra la política de los Estados Unidos en las poblaciones de distintos países de Asia, Medio Oriente y África.
Para los favorables al ejercicio de un poder blando (Soft Power) o “imperialismo inteligente”, teoría defendida por Brzezinski 6 , se trató, en la práctica, de lograr los mismos fines de los Estados Unidos en el escenario internacional, pero por medio de formas de violencia menos directas y visibles, contando menos con las intervenciones militares directas de las fuerzas armadas estadounidenses, que resultaron muy costosas, y más con los servicios secretos, las maniobras de desestabilización, las guerras por medio de países interpuestos y también con acciones de desestabilización interna incitada por métodos encubiertos y la corrupción.
Los estrategas militares estadounidenses distinguieron tres tipos de guerras a desencadenar:
a) Las guerras de alta intensidad: se trata de enfrentamientos entre grandes potencias del tipo de las dos guerras mundiales.
Muchas veces se omite toda referencia al inminente riesgo de una guerra nuclear entre dos potencias mundiales o regionales, pero la amenaza existe y podría hacer desaparecer a la especie humana.
b) Las guerras de intensidad media: comportan también un compromiso militar estadounidense directo, pero contra potencias o países mucho más débiles.
Por ejemplo: Yugoslavia, Iraq y Afganistán.
c) Las guerras de baja intensidad o indirectas: no comportan un compromiso militar directo de los Estados Unidos, logrando que otros combatan por ellos. Provoca conflictos entre países vecinos y son utilizados movimientos paramilitares, mercenarios y/o terroristas.
El término “baja intensidad” es engañoso, puede dar la impresión de que los daños son menores, pero en realidad, solo son mínimos para los Estados Unidos. Por ejemplo, la guerra llamada de “baja intensidad” desencadenada por los Estados Unidos contra el Congo (antiguo Zaire, a través de los ejércitos de los vecinos Ruanda y Uganda, y de diversas milicias) dejó cinco millones de muertos y paralizó el desarrollo de ese país. Lo mismo sucedió con los conflictos de baja intensidad promovidos en Centroamérica durante los años 80` del siglo pasado, y la guerra de la OTAN contra Libia, apoyada por mercenarios y las monarquías del Golfo Pérsigo aliadas a la estrategia estadounidense.
A diferencia de la etapa de George W. Bush, la estrategia Brzezinski, en la administración Obama, privilegió el tipo de guerras de baja intensidad o indirectas, no con una intención moral, sino simplemente para lograr fines político-militares por vías más “inteligentes”, que van desde las campañas mediáticas de demonización, embargos y bloqueos comerciales, golpes de Estado, y bombardeos, hasta ocupaciones terrestres, entre otras acciones.
El método de guerras de baja intensidad o indirectas persiguió dos ventajas: devolverle a los Estados Unidos una imagen internacional de autoridad moral y facilitar una menor inversión en el Complejo Militar-Industrial, lo que permitiría una cierta mejoría a la economía estadounidense en un momento de crisis económica global, en la que no debía descuidarse la competencia e interdependencia con otras potencias mundiales.
Parecía que después de las experiencias en Iraq y Afganistán, el Imperio haría, en el futuro, menos guerras directas, de modo que el movimiento progresista internacional contra la guerra, que atraviesa una indudable debilidad, respondería aún menos ante unas estrategias más discretas de los Estados Unidos, lo cual pudo verse en Europa durante la guerra injusta contra Libia, cuando la opinión pública quedó anestesiada por la gran prensa, y hasta los partidos políticos tenidos por progresistas, en el más amplio espectro de la llamada izquierda, apoyaron la zona de exclusión aérea y la agresión militar aprobada por la ONU, para proteger a los civiles víctimas de una supuesta represión por el presidente libio Muammar Al-Gaddafi. El caso de Libia demostró que la política estadounidense alterna sus métodos, y que los Estados imperialistas no podrán enmascarar su accionar brutal y agresivo en el escenario internacional.
El discurso que Obama pronunció al recibir el Premio Nobel de la Paz, aportó una viciada interpretación de la doctrina de la “Guerra Justa”. Esta es una doctrina que se caracterizó, desde siempre, por su enorme elasticidad para ajustarse a las necesidades de las clases dominantes en sus diversas empresas de conquista. Buscando apoyo en esta tradición teórica, Obama sentenció que una guerra es justa “si se libra como último recurso o en defensa propia; si la fuerza utilizada es proporcional; y cuando sea posible, los civiles son mantenidos al margen de la violencia”. De este modo, la versión original de la doctrina experimentó una nueva redefinición para una mejor adecuación a las necesidades del Imperio y culminó entrelazada con la teoría de la “Guerra Infinita” desarrollada por los teóricos reaccionarios del Nuevo Siglo Americano”, que acompañaron a George W. Bush en la justificación de sus agresiones militares a lo ancho y a lo largo del planeta. 7
La doctrina de la “Guerra Justa” no resultó suficientemente flexible para que el Imperio otorgara una justificación ética a sus guerras de rapiña. Había que ir más lejos y la teoría de la “Guerra Infinita” fue la respuesta a esa necesidad de expansión de los Estados Unidos. Pero no hubo ni hay causa justa para desencadenar masacres e invadir otros pueblos, algo crucial para la ética y la teoría política tradicional.
La administración Obama asimiló como propia la política de mentiras que argumentó la existencia de armas de destrucción masiva en Iraq; que Osama bin Laden y Saddam Hussein compartían un proyecto político contra occidente; o que la población afgana dio la tarea a bin Laden de concertar los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001; o que el Muammar Al-Gaddafi reprimió deliberadamente a su pueblo; y que esas razones eran suficientes para los salvajes bombardeados contra esos países. En la peculiar visión de los círculos dominantes del Imperio, la concepción de “Guerra Justa” se convirtió en la “Guerra Infinita”.
Todo esto ubicó ante nuestros ojos que los Estados Unidos recurren a la guerra en cualquiera de sus variantes, porque sabe que un Sistema Internacional multipolar es ya una tendencia irreversible. Su gran estrategia consiste en detener, a toda costa, el empuje sostenido de un conjunto de países emergentes como China, Rusia, Brasil, India e incluso Irán, un fuerte competidor regional para Israel.
Un tratamiento especial merece la guerra que Obama desencadenó con la OTAN en Libia, otra “guerra preventiva”, con el pretexto de la “protección de civiles”. Supuestamente para evitar una masacre, los Estados Unidos y la OTAN, atacaron militarmente a un Estado soberano, sin que mediara amenaza alguna a la paz y la seguridad internacionales, y desataron una operación de “cambio de régimen”.
En esta guerra, además del empleo de las tecnologías militares más avanzadas y letales, los medios de comunicación fueron utilizados en calidad de armas de combate por los emporios financieros mediáticos que lucran con los conflictos y la reconstrucción de los países bombardeados.
La intervención militar en Libia y la creciente amenaza militar a Siria e Irán fueron parte de las respuestas oportunistas de los Estados Unidos y Europa al colapso de su sistema de dominación y saqueo en África Norte y Medio Oriente, con el surgimiento de movimientos genuinamente populares en Túnez, Egipto y otros países, lo cual estuvo también interrelacionado con la estrategia para apoderarse de grandes reservas de petróleo, agua y confiscar activos financieros en tiempos de grave crisis económica y social del sistema capitalista.
La guerra contra Libia representó para los estrategas estadounidenses un nuevo modelo de acciones militares pretendidamente más eficaces y menos costosas, pues la estrategia de George W. Bush comprendió la ocupación de los países, mientras que la de Obama supuso una aparente operación de liberación nacional en apoyo a supuestas revoluciones locales. Estas concepciones pretendieron rectificar los errores y las pérdidas económicas de las guerras en Iraq y Afganistán, con la puesta en práctica de un tipo de agresión militar sin bajas, sin tropas terrestres, cuyos costos recaerían fundamentalmente en los aliados europeos. Los estrategas estadounidenses estimaron que el esquema de intervención militar en Libia, también podría aplicarse contra otros países contestatarios a la política del bloque de países miembros de la OTAN.
A la desestabilización de un país, mediante la subversión, las operaciones encubiertas y las sanciones económicas, se le llamó “desarrollo de un movimiento nacional”, porque estuvo enmarcada en la política de “cambio de régimen”, y dio continuidad al uso de la fuerza militar bruta desarrollada por George W. Bush. Lo que demostró que las actuales doctrinas militares de los Estados Unidos, y de la OTAN, son aun más agresivas que las precedentes, y que la llamada “periferia euroatlántica” abarca al resto del planeta.
Nadie podría tener dudas de que América Latina y el Caribe fueron incluidas en esta concepción. El redespliegue de la IV Flota, el desarrollo de bases, fuerzas y medios militares norteamericanos para intervenir en cualquier punto de la región; el golpe de estado contra Venezuela en el año 2002 y luego el golpe petrolero; la sedición en Santa Cruz en Bolivia, el golpe militar en Honduras y el intento de golpe en Ecuador encajan perfectamente en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos divulgada el 27 de mayo del 2010.8
Este documento manifestó que América Latina y el Caribe siguieron constituyendo una prioridad en la Estrategia de Seguridad Nacional y en la gran estrategia del establishment estadounidense, para poder mantener el acceso y control sobre los recursos naturales y económicos, el dominio de los mercados, el acceso a las fuentes primarias de energía, la preservación del sistema de colonización ideológico, cultural y la contención de aquellas fuerzas políticas, movimientos o procesos revolucionarios que pretendan desafiar las bases fundamentales de su dominación global.
Y toda esa hostilidad imperial se debió a que, desde América Latina y el Caribe, surgieron poderosas y dinámicas alianzas regionales, que buscaron configurar un espacio político de independencia respecto a los Estados Unidos y la Unión Europea, respetuoso de las particularidades y las diversidades de cada nación. La Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA) avanzó en un proyecto de vanguardia de gobiernos progresistas y antiimperialistas, buscando fórmulas de rupturas con el orden internacional imperante y fortaleciendo la capacidad de los pueblos de hacer frente, colectivamente, a los poderes fácticos.
A ello se añadió que sus miembros dieron un impulso decidido a la consolidación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), bloque político que federó a los 12 Estados soberanos de Suramérica, con el fin de agruparlos en lo que El Libertador Simón Bolívar llamó “una Nación de Repúblicas”. Y más allá, los 33 países de América Latina y el Caribe trabajaron unidos para el paso histórico que fundó en una entidad regional, los días 2 y 3 de diciembre del 2011, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), para la integración real de la región y la consolidación de la independencia y la soberanía de “Nuestra América”, sin la presencia de los Estados Unidos y Canadá.
Un informe del Consejo de Relaciones Exteriores, presidido por la antigua representante de Comercio de los Estados Unidos, Charlene Barshefsky, y el general James T. Hill, excomandante del Comando Sur de los Estados Unidos, e integrado por legisladores, políticos, asesores, reconocidos especialistas y guiado con la asesoría de Julia Sweig, directora de Estudios de América Latina de dicho Consejo, reconoció la tendencia señalada en el párrafo anterior, cuando calificó de “obsoletos los principios de la Doctrina Monroe”; que “la política estadounidense ya no puede estar basada sobre la suposición de que los Estados Unidos es el actor exterior más importante en América Latina” y que “el destino de América Latina está, en gran medida, en las manos de América Latina”. 9
Independientemente de que la situación geopolítica haya sido compleja para la administración Obama, en el antiguo traspatio de los Estados Unidos, en lo inmediato, existe una gravísima amenaza para la paz mundial tras el desencadenamiento de un nuevo ciclo de guerras coloniales, con el siniestro objetivo de darle un segundo aire al sistema-mundo capitalista en crisis estructural, pero sin ponerle ninguna clase de límites a su voracidad consumista y destructiva. La guerra colonial de la OTAN contra Libia tuvo como motivo real apoderarse de sus riquezas. Todo lo demás se subordinó a este objetivo. 10 Los despliegues de sistemas antimisiles en diversas regiones del mundo estuvieron dirigidos a proteger las tropas e instalaciones de los Estados Unidos y la OTAN, para el éxito de esta nueva cruzada imperialista de dominación global.
En este período la visión mesiánica de los Estados Unidos prevaleció y sus aliados fueron más o menos tenidos en cuenta en las aventuras militares del Imperio. La Unión Europea dependió más que nunca de los conceptos estadounidenses sobre la guerra y las supuestas amenazas a la seguridad internacional. La administración Obama, a pesar de su retórica, no descartó la opción nuclear y privilegió el sobredimensionamiento militar y el uso de la fuerza en las relaciones internacionales.
Prevaleció el desplazamiento estratégico de la disuasión a la prevención. Esta fue la lógica para el lanzamiento de nuevas guerras que siguen teniendo sus orígenes en el excepcionalismo estadounidense, el cual postula que la seguridad de los Estados Unidos no debe depender de una persona y que ella podría justificar por sí misma un ataque preventivo. Los sucesos acaecidos en el escenario internacional, desde el 11 de septiembre del 2001 hasta la actualidad, dejaron comprender, de forma descarnada, esa premisa histórica del Imperio.
En esas condiciones geoestratégicas, la política exterior de los Estados Unidos trasladó la “guerra” contra el terrorismo de la periferia al centro de la estrategia de “seguridad nacional”, sin abandonar los planes de la militarización del espacio y de la supremacía militar por medio de la construcción de un Sistema Nacional de Defensa Antimisil (SNDA): el núcleo central de una acción de repercusión mundial, para el afianzamiento del poder militar estadounidense en un nuevo siglo vaticinado por la preeminencia de la alta tecnología y la conquista del espacio cósmico.
No pocos coincidieron en que Obama intentaría darle al liderazgo de los Estados Unidos más atractivo, pero sin que los Estados Unidos estuvieran dispuestos a compartir el poder con otros Estados o aceptar sin condiciones las reglas del multilateralismo. Y que por tanto, a lo largo de su mandato, Obama enfrentaría el juego de la política internacional con posturas diversas:
a) El unilateralismo en las situaciones de interés geopolítico para los Estados Unidos. Entendido como el poder de decidir quién, en cada momento, es el enemigo, pues el unilateralismo es igualmente el poder de actuar en soledad en el orden político y militar.
b) El bilateralismo selectivo, con las principales potencias en el Sistema Internacional.
c) Un multilateralismo residual, cuando las dos primeras opciones se revelan insuficientes o inadaptadas en determinadas situaciones.

En el caso de la guerra contra Siria, cuando los Estados Unidos actúa sin dejar margen alguno a los intentos en curso para alcanzar una solución política al conflicto, con total desprecio hacia las opiniones de numerosos países, incluidos algunos de sus principales aliados, y minimiza a las Naciones Unidas, el Presidente de los Estados Unidos asume un unilateralismo que le permitiría operar militarmente en soledad, cometiendo actos violatorios del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas que provocarán más muerte y destrucción y llevarán, ineludiblemente, a la intensificación del conflicto por el que atraviesa esa nación árabe. [i]

*   Es autor de los libros: “ Insurrección de la Palabra: Crónicas de Política Internacional" y "De Truman a Obama: Poder, Militarismo y Estrategia Antimisil de los EEUU". Editorial Letra Viva, La Florida, Estados Unidos, 2013. http://editorialetraviva.homestead.com/Catalogo.html


El Socom fue creado en 1987, para el « combate antiterrorista », una tarea que cobró mayor relevancia después del 11 de septiembre del 2001. Es una tropa elite combinada de marines, grupos de la fuerza aérea, boinas verdes, rangers, así como asesores y militares de otras armas.
Consecuente con su política de dominación mundial, a partir del año 2001, los gastos militares de EE.UU a precios constantes del año 2005, se incrementaron pasando de 361,3 mil millones de dólares en el año 2000 a 626,2 mil millones en el año 2010, lo que representa un crecimiento del 73,3 % y una proporción del PIB que evolucionó en este período de 3 al 4,9 %. Véase estudio “Gasto militar y economía mundial” en: Suplemento Especial « Crisis económica, Cambio climático y amenaza de Guerra Nuclear ». Editorial Academia, La Habana, 2010, p. 2.
El líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, denunció de insólito, tarifado y sectario el informe político proveniente de la OIEA, órgano de Naciones Unidas, una institución que debiera estar al servicio de la paz mundial. Véase Reflexiones del compañero Fidel: « Cinismo genocida » (Primera parte). Tomado del sitio CubaDebate, 12 de noviembre del 2011.
Véase de Jason Leopold, “Powell denies intelligence failure in buildup to war, but evidence doesn’t hold up”, Global Research, 10 june 2003.
Véanse los preceptos del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC) en: Statement of Principles. PNAC, June 3, 1997, en sitio:
http://www.newamericancentury.org/statement ofprinciples.htm
Zbigniew Brzezinski, es uno de los consejeros clave del viraje doctrinario de Washington. De origen polaco, fue el director de la Trilateral Commission, organización creada por David Rockefeller, para la cooperación entre los Estados Unidos, Europa y Japón, y exconsejero de Seguridad Nacional del presidente estadounidense James Carter.
Véase los enunciados de la « Guerra Justa » y sus orígenes en el excelente artículo de Atilio Borón, « Obama, reprobado en teoría política, 9 de enero 2011, Transnational Institute.www.Atilioboron.com
Véase también el discurso de Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, en el debate General del 66 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, Nueva York, 26 de septiembre del 2011, Granma, 28 de septiembre 2011, p. 4 y 5.
Véase el informe del Consejo de Relaciones Exteriores en el que se afirma que se « acabó la hegemonía de los Estados Unidos en América Latina », en:www.cfr.org/content/publications/attachments/LatinAmerica_TF.pdf