
DICE EEUU QUIERE SILENCIARLO
DESPUÉS QUEDEROCO A ARISTI SE BUSCA VIVO O MUERTO.
De los servicios del PERIODICO MACORIX
PUERTO PRINCIPE, Haití.- Tres años atrás, Guy Philippe se paseaba con una pistola en la cintura y estaba en la cima. Había encabezado un alzamiento que derrocó al presidente Jean Bertrand Aristide y aseguraba tener el país en sus manos.
Hoy, Philippe está escondido y nadie lo puede encontrar, ni la policía local ni la agencia estadounidense de lucha contra las drogas (DEA), que el mes pasado allanó su casa.
En un mensaje grabado enviado a las radios, Philippe negó las acusaciones de que está involucrado en el tráfico de drogas y sostuvo que Estados Unidos quiere silenciarlo por razones políticas.
"Antes, cuando querían deshacerse de alguien, decían que era un comunista. Ahora que ya no hay comunistas, uno es un terrorista o un narcotraficante", afirmó Philippe, de 39 años y quien el año pasado se postuló infructuosamente a la presidencia.
Las acusaciones de narcotráfico son tan borrosas como algunos de los capítulos de su vida.
En la década de 1990, Philippe se enroló en el ejército haitiano y fue a una escuela militar en Ecuador. Circularon versiones de que allí había sido entrenado por fuerzas especiales de Estados Unidos, algo que él desmintió.
Regresó a Haití y llegó a ser jefe de la policía de Cap-Haitien, la segunda ciudad más grande del país. En el 2000 debió abandonar el país, acusado de tramar un golpe.
Pasó un tiempo en la República Dominicana y regresó para unirse a un alzamiento contra Aristide. Terminó liderando un grupo de rebeldes que capturó Cap-Haitien y amenazó con tomar por la fuerza la capital, Puerto Príncipe.
Antes de que lo hiciesen, Aristide se fue del país.
Philippe y sus hombres ingresaron triunfalmente a la ciudad y se instalaron en el cuartel del ejército, cerca del Palacio Nacional. Philippe se proclamó "jefe militar" del país y dijo: "El país está en mis manos".
Luego entregó la armas tras la llegada de una fuerza de paz de las Naciones Unidas. El año pasado se postuló a la presidencia en las elecciones nacionales y terminó noveno, con menos del 2% de los votos.
Sus seguidores dicen que Estados Unidos quiere silenciarlo porque sabe demasiados secretos sobre la revuelta del 2004.
Aristide, quien vive exiliado en Sudáfrica, asegura que no salió del país por su propia voluntad sino que Estados Unidos lo sacó por la fuerza, en un golpe. Washington lo niega.
Este año, Philippe se presentó en una radio y denunció a varios haitianos poderosos que dijo ayudaron a financiar la rebelión. Hay quienes creen que esa misma gente está haciendo presión ahora para que sea arrestado.
El 16 de julio, agentes antidrogas de Estados Unidos y Haití allanaron la vivienda de Philippe en una remota península al sur del país, pero no dieron con él.
Ni las autoridades haitianas ni las estadounidenses admiten públicamente que están buscándolo.
"No sé nada de Guy Philippe, ni de ningún caso relacionado con él", expresó el portavoz de la policía nacional Frantz Lerebours.
La DEA y la oficina de Miami de la Procuraduría General de Estados Unidos se abstuvieron de comentar el tema, diciendo que hay una investigación en curso.
El silencio alimenta las especulaciones acerca de las razones por las que se quiere capturar a Philippe. Es sabido, no obstante, que hay una campaña contra el narcotráfico en Haití y esa podría ser la única motivación.
La DEA y agentes antidrogas haitianos arrestaron al dueño de un hotel que se cree contribuyó dinero para el alzamiento del 2004 y también al presidente de un club de fútbol. Fue el primer golpe serio contra el narcotráfico desde que asumió el presidente Rene Preval el año pasado.
En su mensaje desde la clandestinidad, Philippe insistió en que ha hecho una vida pacífica en el interior del país desde la rebelión del 2004. Asegura que pasa el tiempo con su familia y jugando al ping pong, no traficando drogas. "Si tienen alguna prueba, que la presenten", dijo Philippe. Agregó que su deseo es volver a su casa en el campo y "vivir como un simple campesino". SI LE PASO A NORIEGA EN PANAMA
Hoy, Philippe está escondido y nadie lo puede encontrar, ni la policía local ni la agencia estadounidense de lucha contra las drogas (DEA), que el mes pasado allanó su casa.
En un mensaje grabado enviado a las radios, Philippe negó las acusaciones de que está involucrado en el tráfico de drogas y sostuvo que Estados Unidos quiere silenciarlo por razones políticas.
"Antes, cuando querían deshacerse de alguien, decían que era un comunista. Ahora que ya no hay comunistas, uno es un terrorista o un narcotraficante", afirmó Philippe, de 39 años y quien el año pasado se postuló infructuosamente a la presidencia.
Las acusaciones de narcotráfico son tan borrosas como algunos de los capítulos de su vida.
En la década de 1990, Philippe se enroló en el ejército haitiano y fue a una escuela militar en Ecuador. Circularon versiones de que allí había sido entrenado por fuerzas especiales de Estados Unidos, algo que él desmintió.
Regresó a Haití y llegó a ser jefe de la policía de Cap-Haitien, la segunda ciudad más grande del país. En el 2000 debió abandonar el país, acusado de tramar un golpe.
Pasó un tiempo en la República Dominicana y regresó para unirse a un alzamiento contra Aristide. Terminó liderando un grupo de rebeldes que capturó Cap-Haitien y amenazó con tomar por la fuerza la capital, Puerto Príncipe.
Antes de que lo hiciesen, Aristide se fue del país.
Philippe y sus hombres ingresaron triunfalmente a la ciudad y se instalaron en el cuartel del ejército, cerca del Palacio Nacional. Philippe se proclamó "jefe militar" del país y dijo: "El país está en mis manos".
Luego entregó la armas tras la llegada de una fuerza de paz de las Naciones Unidas. El año pasado se postuló a la presidencia en las elecciones nacionales y terminó noveno, con menos del 2% de los votos.
Sus seguidores dicen que Estados Unidos quiere silenciarlo porque sabe demasiados secretos sobre la revuelta del 2004.
Aristide, quien vive exiliado en Sudáfrica, asegura que no salió del país por su propia voluntad sino que Estados Unidos lo sacó por la fuerza, en un golpe. Washington lo niega.
Este año, Philippe se presentó en una radio y denunció a varios haitianos poderosos que dijo ayudaron a financiar la rebelión. Hay quienes creen que esa misma gente está haciendo presión ahora para que sea arrestado.
El 16 de julio, agentes antidrogas de Estados Unidos y Haití allanaron la vivienda de Philippe en una remota península al sur del país, pero no dieron con él.
Ni las autoridades haitianas ni las estadounidenses admiten públicamente que están buscándolo.
"No sé nada de Guy Philippe, ni de ningún caso relacionado con él", expresó el portavoz de la policía nacional Frantz Lerebours.
La DEA y la oficina de Miami de la Procuraduría General de Estados Unidos se abstuvieron de comentar el tema, diciendo que hay una investigación en curso.
El silencio alimenta las especulaciones acerca de las razones por las que se quiere capturar a Philippe. Es sabido, no obstante, que hay una campaña contra el narcotráfico en Haití y esa podría ser la única motivación.
La DEA y agentes antidrogas haitianos arrestaron al dueño de un hotel que se cree contribuyó dinero para el alzamiento del 2004 y también al presidente de un club de fútbol. Fue el primer golpe serio contra el narcotráfico desde que asumió el presidente Rene Preval el año pasado.
En su mensaje desde la clandestinidad, Philippe insistió en que ha hecho una vida pacífica en el interior del país desde la rebelión del 2004. Asegura que pasa el tiempo con su familia y jugando al ping pong, no traficando drogas. "Si tienen alguna prueba, que la presenten", dijo Philippe. Agregó que su deseo es volver a su casa en el campo y "vivir como un simple campesino". SI LE PASO A NORIEGA EN PANAMA
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