viernes, 24 de octubre de 2008





"El FMI imponía programas de ajuste a los países en desarrollo por las políticas que llamaba irresponsables y ahora no dice nada por la irresponsabilidad de Estados Unidos"



En las últimas semanas, desde el desplome del sistema bancario mundial, el mundo ha presenciado lo que el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, llama “hechos sorprendentes”: presidentes de los países más ricos trabajando frenéticamente, incluso fines de semana, movilizando sumas fabulosas de dinero para salvar a los banqueros que actuaron irresponsablemente.
“Sin embargo, no los vimos nunca correr así para salvar a los hambrientos, a los países pobres. Decían que no había recursos para dedicar 0.7 por ciento de su producto interno bruto que prometieron en 1970 en ayuda oficial al desarrollo.” Se pregunta dónde está hoy el Fondo Monetario Internacional, que imponía ajustes y amonestaba a los países en desarrollo que, según su criterio, actuaban “irresponsablemente”.
Con esa visión de la economía, el canciller socialista de Cuba conversó “a fondo”, según dijo, con el presidente mexicano Felipe Calderón en Los Pinos, el pasado martes durante 40 minutos, sobre la necesidad de una nueva gobernabilidad financiera internacional. “Él –dijo Pérez Roque– no enjuició la situación interna de Cuba y yo tampoco, por supuesto, la de México”.
Afinaron detalles de la visita del mandatario mexicano a La Habana, prevista para el próximo año, y coincidieron en impulsar las relaciones bilaterales sobre la base del respeto, de la no injerencia.
Un encuentro que Pérez Roque califica –diplomacia obliga– como cordial y productivo y que cierra, simbólicamente, la etapa de confrontación entre los dos gobiernos, que alcanzó su clímax en 2004. Una gira de trabajo que deja como resultado la firma de un memorando de cooperación sobre la migración ilegal de Cuba por territorio mexicano y que resultará, confía el titular del Minrex cubano, en “el cierre de un corredor muy peligroso del tráfico ilegal hacia Estados Unidos”, en un “periodo de tiempo razonable”.
El canciller cubano y Calderón Hinojosa se habían tratado años atrás. Primero en una reunión en la Cámara de Diputados, cuando el michoacano era legislador. Y más tarde en una visita a La Habana de cuadros panistas encabezados por el hoy embajador Gabriel Jiménez Remus. Nunca habían hablado con amplitud, como este martes. La pragmática desmemoria de los políticos se impuso. Pérez Roque no recordó que en 2004, en la ola de la fobia anticubana que atizó el ex canciller Jorge G. Castañeda, Calderón –entonces miembro del gabinete foxista como secretario de Energía.

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