sábado, 28 de agosto de 2010



Los espíritus que emigraron del campo

a la moderna metrópoli de Bangkok

En la foto imagen de Mae Nak, que protagoniza una de las leyendas de fantasmas que más películas han inspirado en Tailandia. EFE/

Los espíritus y las creencias animistas que jalonan la vida rural de Tailandia también habitan en las calles y el colectivo imaginario de la moderna metrópoli de Bangkok, según una exposición fantasmagórica en la capital tailandesa.EFE/Gaspar Ruiz-Canela


BANGKOK,(EFE).- Los espíritus y las creencias animistas que jalonan la vida rural de Tailandia también habitan en las calles y el colectivo imaginario de la moderna metrópoli de Bangkok, según una exposición fantasmagórica en la capital tailandesa.

"La tecnología ha cambiado nuestra forma de vivir, pero la ciencia no puede explicar todo el mundo sensorial y por eso la mayoría de los tailandeses cree en los espíritus", explica a Efe Nunnaree Panichkul, una de las comisarias de la muestra "Espíritus: creatividad desde el mas allá".

La exhibición, organizada en el Centro de Creatividad y Diseño Tailandés (TCDC), repasa las historias de espíritus más escalofriantes de Tailandia, su asimilación con las creencias budistas e hindúes, así como su proyección en la literatura y el cine.

Entre la imponente selva de rascacielos de la capital tailandesa, una miríada de altares espirituales, casitas en miniatura decoradas con flores y pintorescas figuras, resiste los embates seculares de la modernidad.

Desde los altos ejecutivos hasta los vendedores ambulantes realizan una respetuosa reverencia al pasar delante de estos altares, donde no faltan nunca ofrendas como fruta, arroz, gaseosa o incienso.

Bangkok es también el escenario de una de la leyenda de Mae Nak, una de las historias de fantasmas que más películas han inspirado en Tailandia.

"Nang Nak", galardonada en 2000 en el festival de cine de Rotterdam, narra la tragedia de Nak, una mujer que muere junto con su hijo mientras da a luz, cuando su marido está ausente en la guerra a mediados del siglo XIX.

Al regresar el esposo, el espíritu de Mae Nak, con su hijo en brazos, le da una cálida bienvenida, sin que él llegue a descubrir durante un largo tiempo que en realidad están muertos.

En el céntrico distrito de Phra Kanong se encuentra el templo Maha But, dedicado al espíritu de Nak y al que acuden cada día decenas de tailandeses en busca de buena fortuna.

Fotografías e imágenes del monje que supuestamente consiguió aplacar el espíritu de Nak son veneradas con sumo respeto en muchos templos, tiendas y hogares de toda Tailandia.

El director tailandés Apichatpong Weerasethakul recibió este año la Palma de Oro en Cannes por su película "El tío Boonmee que recuerda sus vidas pasadas", en la que se adentra en la realidad paralela de los espíritus y fantasmas de la Tailandia rural.

"La mayoría de los tailandeses somos budistas, pero los espíritus nos acompañan en los momentos más importantes de nuestra vida desde los rituales del nacimiento hasta la muerte", señala Panichkul.

Al nacer, los bebés son recibidos por todo tipo de insultos para desanimar a los espíritus malignos y se les cuelga un pene de madera en el cuello para hacerlos ver como adultos.

Según la comisaria, "en la cultura urbana, la idea que predomina de los espíritus es más espeluznante, a causa de las películas, pero en el medio rural, las historias de espíritus servían para explicar el entorno y evitar comportamientos inmorales".

Los visitantes a la exhibición son recibidos por Kraswe, un espíritu en forma de cabeza con los pulmones y los intestinos colgando que deambula por las noches en busca de ratas y cualquier animal pequeño que sacie su hambre.

Tras los festines, estos sanguinolentos seres se limpian en la ropa colgada, por lo que las mujeres de las aldeas aprenden así a proteger sus prendas de los hongos que se formaban con la humedad nocturna.

El animismo tailandés se mezcla y hasta confunde con las creencias budistas e hindúes que llegaron hace siglos a la península de Indochina.

En el festival de los espíritus en la región de Isan, cientos de tailandeses se disfrazan de espíritus para recibir a Buda con espadas con forma de pene, que representan la fertilidad.

Una parte de la exposición en el TCDC está dedicada a las obras literarias, cómics y películas dedicadas a los espíritus y fantasmas, un género de gran éxito en Tailandia y en el resto de Asia.

Las historias de fantasmas no pertenecen en exclusiva al género de terror, ya que también son populares en películas y anuncios de televisión en clave de comedia, aunque casi siempre incluyen una gran cantidad de sangre.

Un cuerpo de mujer de tamaño real con los órganos, músculos y arterias en plena eclosión a través de la piel desgarrada preside la sección dedicada al maquillaje y efectos especiales.

"Seguro que tendré pesadillas esta noche", afirma una estudiante universitaria, agarrada entre risas y gritos de terror a sus compañeras de clase. EFE

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