La guerra . "golpe de la CIA" en Irán

Una invasión militar de Irán por vía terrestre para derrocar al régimen de los ayatolas (el verdadero objetivo de Washington), le costaría a EEUU y a Israel bajas humanas y pérdidas militares imposibles de mensurar. Esta realidad es la que guía (y guió) el diseño de planes estratégicos orientados a desestabilizar Irán y a generar consenso a eventuales operaciones militares aéreas contra instalaciones nucleares y militares de Teherán. Este objetivo, a su vez, generó el diseño operativo de una "guerra por otras vías" para desestabilizar y preparar el derrocamiento interno del régimen de los ayatolas. Esa es la lógica que conduce a la actual operación "Caballo de Troya" de la CIA con los reformistas.
El objetivo Irán

Por las líneas geopolíticas de Irán, se trasmiten y retransmiten los teatros de conflicto que atraviesan la escala comprendida entre Eurasia y Medio Oriente, cuyos desenlaces impactan directamente en las fronteras energéticas ubicadas entre el Mar Caspio y el Golfo Pérsico, las claves estratégicas del petróleo y la energía mundial.
De cómo se resuelva el conflicto nuclear con Irán, dependerá el desenlace y la resolución de los conflictos militares latentes en Eurasia y Medio Oriente, las llaves estratégicas que abren o cierran la posibilidad del estallido de una tercera guerra mundial intercapitalista.

En Irán (a diferencia de lo que informa y analiza la prensa del sistema) desde junio del año pasado no hay un enfrentamiento por un resultado electoral, sino que se utiliza el resultado electoral para dirimir un conflicto más profundo que, por su importancia estratégica, trasciende las fronteras de Irán.
Por las líneas fronterizas de Irán hoy se escriben a corto plazo los ejes matrices y las coordenadas de un desenlace internacional de la guerra intercapitalista por el petróleo y los recursos estratégicos."Reformistas" y "fundamentalistas" son sólo piezas funcionales de ese tablero en Irán.

Una invasión militar a Irán por vía terrestre para derrocar al régimen de los ayatolas (el verdadero objetivo del eje sionista "Washington-UE-Israel), le costaría a EEUU e Israel bajas humanas y pérdidas militares imposibles de mensurar.
Esta realidad es la que guía (y guió) el diseño de planes estratégicos orientados a desestabilizar Irán por medio de una guerra civil, y a generar consenso a eventuales operaciones militares aéreas contra instalaciones nucleares y militares. Esa es la lógica que conduce a la actual operación "caballo de Troya" con los reformistas.
Si el eje Washington-Tel Aviv decidiera invadir militarmente por tierra a Irán posiblemente el infierno de Irak o de Afganistán, o la ratonera del Líbano en 2006, lucirían como paseos turísticos comparados con lo que les depararía a sus tropas el gigante islámico de Medio Oriente.
Irán cuenta con un territorio cuatro veces mayor, y tiene un equivalente a casi tres veces la población de Irak.Al mismo tiempo, el terreno de Irán es mucho más montañoso que el de Irak, y conforma el teatro ideal para la guerra de guerrillas, en la cual están entrenados alrededor de 500.000 mujaidines voluntarios preparados para ser movilizados en cualquier momento.

Para comparar, basta citar el ejemplo de Líbano en 2006, donde 30.000 soldados israelíes, con tanques, baterías de artillería, helicópteros artillados, cobertura aérea con misiles, bombas "inteligentes" y fuego naval, no pudieron doblegar a los 5.000 combatientes de Hezbolá entrenados por Irán y Siria.
En términos convencionales, las Fuerzas Armadas iraníes son las más numerosas y poderosas del Medio Oriente: cuentan con 1.000.000 de efectivos distribuidos entre el Ejército de Tierra, la Fuerza Aérea, la Marina y el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI).

La doctrina y la estrategia de Defensa militar iraní, prevé la movilización, en caso de necesidad, de un "Ejército islámico" de 20 millones de personas sobre un total de más de 70 millones de habitantes.
Tanto hombres como mujeres, de 12 a 60 años, reciben preparación militar en las filas de las milicias populares, y en caso de guerra podrían ser incorporados a las Fuerzas Armadas regulares.
El Cuerpo de los Guardianes de la Revolución o Guardia Revolucionaria, considerado como el "ejército ideológico" del régimen, representa “un ejército dentro del ejército” ya que cuenta, además de sus fuerzas terrestres, con Fuerza Aérea y Marina propias, además de la policía y del resto de las fuerzas de seguridad bajo su control.
Además, los Guardianes de la Revolución cuentan con el "Kode", un cuerpo de elite de 15.000 hombres cuya misión es organizar operaciones especiales en la retaguardia enemiga.
La Guardia Revolucionaria tiene bajo su mando a las milicias voluntarias (mujaidines), que cuentan con unidades de combate y un sistema de movilización permanente en todas las localidades.
Además de su excelente preparación militar, los soldados y mujaidines iraníes están mentalizados en una sólida formación "religiosa-doctrinaria" imbuida en los valores y preceptos del Islam, que los torna inmunes a operaciones de guerra psicológica convencionales (como ya se demostró con Hezbolá en Líbano).
Este escenario preliminar, referenciado por el poder militar y la capacidad de defensa de Irán, fue lo que determinó que el Pentágono, en la época de la dupla Cheney-Rumsfeld (después de evaluar costos y beneficios) descartara una invasión terrestre al país de los ayatolas
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