miércoles, 30 de marzo de 2011


SUPREMA  CORTE  FALLA  A FAVOR  DE LOS VICINI

   La Suprema Corte de Justicia rechazó el recurso de casación interpuesto por un grupo de 62 trabajadores haitianos del Ingenio San Cristóbal, que pedían a esta empresa azucarera, para la que llevan varios años trabajando, que suscribiera contratos de trabajo escritos para amparar sus derechos laborales.

El litigio, que comenzó en junio de 2009, concluye con la decisión de la SCJ de desestimar el recurso por “improcedente, mal fundado y carente de base legal”, acogiendo la decisión de la Corte de Apelación de Trabajo de San Pedro de Macorís que había revocado, a su vez, una sentencia de la Segunda Sala del Juzgado de Trabajo petromacorisana.

La SCJ hace suya la opinión de su Tercera Sala en el sentido de que, según dispone el Código de Trabajo, “el trabajo no es el que consta en un escrito, sino el que se ejecuta en los hechos”. Y agrega que  “es nulo todo pacto en  contrario,  por el cual las partes hayan procedido en simulación o fraude a la ley laboral, sea aparentando normas contractuales no laborales, imposición de personas o de cualquier otro medio”.

Apunta más adelante que “el contrato de trabajo es un contrato realidad,  donde los hechos son más determinantes que los documentos”, por lo que no está sometido a la formalización escrita.

Durante las audiencias celebradas por la Segunda Sala del Juzgado de Trabajo de San Pedro de Macorís,  el abogado de Grupo Vicini, propietario del Ingenio San Cristóbal, alegó para justificar la carencia de un contrato de trabajo escrito que los demandantes eran “trashumantes, no paran en un sitio, muchas veces duermen en un batey (nombre que reciben los poblados en los que habitan los trabajadores) y al otro día no amanecen allí, cogen sus bártulos y se van".

Según Mario Carbuccia, abogado representante del emporio, "no hay un control de esa población flotante para poder hacer un contrato, porque nada asegura que van a permanecer los seis meses de zafra”.

Entre los demandantes estaba Guillermo Jean, quien en junio de 2009 declaró al tribunal que desde sus diez años de edad trabaja para el Grupo Vicini. Aspiraba no solo a un contrato de trabajo escrito, sino a la paga del sueldo navideño, bonificaciones y pensiones para los empleados retirados.

"Cuando uno trabaja y llega diciembre sabe que le espera algo, pero a nosotros nunca nos han dado nada. Estamos cansados", dijo entonces..

"Ahora las cosas están terribles. Los padres no pueden comprar a los muchachos un cuaderno ni les pueden dar de comer bien", aseguró Jean, quien dijo que gana unos 400 pesos dominicanos (11 dólares) a la semana.

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