domingo, 13 de febrero de 2011

Hosni Mubarak: tres décadas en el poder





 Ola de cambio en el mundo árabe - Revolución democrática en Egipto

El Ejército egipcio se erige en guardián de la transición y desaloja la plaza de Tahrir

Los militares insisten en que respaldarán el tránsito a la democracia, pero el aparato del régimen sigue intacto - El mariscal Tantaui garantiza la paz con Israel

 Directo: Sigue los últimos acontecimientos en Eskup
Vídeo: Alegría en las calles de El Cairo


Una enorme polvareda cubría el centro de El Cairo. Miles de escobas barrían los escombros y la sangre de la revuelta y los rescoldos de una gran noche de fiesta . La nube terrosa impedía mirar más allá. El futuro quedó aplazado al menos hasta hoy, domingo. Esta mañana los militares, con mano izquierda y de manera pacífica, se esforzaban por desalojar la plaza Tahrir y que el corazón de la ciudad, y de la revolución, volviera a bombear su cotidiano flujo de coches, motos y furgonetas. Los manifestantes, según relata la agencia Reuters, coreaban "en paz, en paz", a medida que la policía militar avanzaba para dispersarlos. Alguna escaramuza ha surgido, y con ellas las porras de los soldados. El jefe de la policía militar ha declarado: "no queremos que ningún manifestante se siente en la plaza después de hoy". El tráfico ha quedado reestablecido en uno de los laterales de la ya emblemática plaza. En la estación del Cairo, en cambio, persiste alguna protesta -esta de carácter laboral- y los trabajadores de ferrocarriles sentados en las vías de los trenes de larga distancia.


Tantaui, el hombre al mando, era visto como un sumiso a Mubarak


el ex jefe de los servicios secretos, Omar Suleimán, no se tiene noticia


Cinco ministros no pueden salir del país por sospechas de corrupción


La confusión institucional alcanzó niveles de caricatura


 en cambio incluso el Ejército, con todo el poder en sus manos tras la caída de Hosni Mubarak , pareció tomarse una pausa. Se limitó a mantener en su puesto al último Gobierno de Mubarak, a la espera de nombrar algo más presentable, y a tranquilizar a Estados Unidos e Israel diciendo que respetaría la paz de Camp David.


Acababa de ocurrir algo tan grande que todos, desde el régimen aún en pie hasta los esperanzados manifestantes, necesitaban un respiro. De momento, el cambio se limita a la salida de Mubarak, recluido en su mansión de Sharm el Sheij. El auténtico significado de la revolución egipci a está por descubrir.


Los egipcios se sienten orgullosos de su historia nacional, la más antigua del mundo, y de la continuidad de un poder estatal que se remonta a los antiguos faraones. El país ha sido dominado durante los últimos milenios por invasores, imperios extranjeros, reyezuelos y dictadores, pero siempre ha habido alguien al mando. Desde el viernes, al mando estaba el Ejército, representado por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y por su jefe, el mariscal Mohamed Tantaui, de 75 años. Tantaui encarnaba a la vez el cambio y la estabilidad. Por el momento, eso satisfacía a la población.


Tanto el cambio como la estabilidad eran discutibles. Constituían una simple convención, dependiente por completo de la dirección que adoptaran los acontecimientos.


Respecto al cambio político, se limitaba a Mubarak. El resto del régimen permanecía intacto , incluyendo el estado de excepción, la policía política y demás pilares del Estado represivo. Como pequeño signo de retorno a una mínima normalidad, el toque de queda se redujo unas horas y quedó vigente entre medianoche y las seis de la mañana. Lo justo para que hoy se pudiera volver a trabajar.


Lo que había cambiado de forma trascendental, en un impulso vertiginoso destinado a inspirar a muchas otras sociedades oprimidas, era el espíritu de la población, deseosa de encarar un futuro completamente nuevo. Egipto había mudado de alma, aunque el cuerpo siguiera siendo el mismo. Incluso la prensa y las televisiones estatales, sin consignas oficiales que seguir, se entregaron ayer a una golosa libertad de expresión, ensalzando la "revolución popular" y ofreciendo un relato fidedigno de los últimos acontecimientos.


Como era de esperar, no se expresó el menor cambio en la orientación geoestratégica del país. El Ejército, en un comunicado, insistió en su voluntad de respaldar una transición hacia un sistema democrático, igual que la víspera, y garantizó la paz con Israel. "La República Árabe de Egipto se compromete con todas las obligaciones regionales e internacionales y los tratados", leyó Tantaui. Esto último hizo feliz al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que calificó el tratado de paz firmado en 1979 como "muy beneficioso" para ambos países y para el conjunto de la región. Tras el comunicado, leído por el mariscal Tantaui, el Ejército retornó a su acostumbrado hermetismo.




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