
LAS CANCELACIONES DEL GRUPO M Y DE FALCONDO
El silencio arropó ayer los polvorientos y olvidados caminos de Matanzas, en Santiago. Calladito se mantuvo Darinel Marte, dueño del comedor y el supermercadito que se nutría del bolsillo y la algarabía de la gente hoy despedida por la Caribbean Industrial Park, empresa del Grupo M. Su impotencia es tan grande que la bachatica dominical no halló coro en su negocio.El mutismo también contagió a la mayoría de casas del callejón vecino del Centro Educativo Matanzas. Nadie murió ni tampoco era misa de nueve días, pero el sigilo tiene nombre y apellido: El desahucio de cuatro mil trabajadores que mantienen al barrio “con el moco para abajo” .“Mataron a uno con los cuartos”, fue lo primero que le salió a Sandro Alonzo cuando una pregunta interrumpió la danza de su silencio. Como operario, él ofrendó once años de su vida a la empresa donde llegaba a pie y cobraba entre 1,200 y 1,500 pesos semanales. Desde su galería sin empañetar se queja de que en más de una década de trabajo y específicamente cuatro años sin liquidar, sólo recibió 30,300 pesos.”Todo eso se perdió, no sé qué voy hacer; uno con tres muchachos”, fue la última frase balbuceada por Alonzo antes de recogerse en el rincón donde gobernaba su pensamiento. Su esposa, antigua operaria de la misma textilería, contribuye al sustento de la casa lavando, limpiando y fregando en hogar ajeno. Al mes, Paula Herrera recibe cuatro mil pesos que unido a la “chilata” que recibía su esposo, les servía para mantener a la familia e ir pegando blocks en la casa a medio terminar.
Una empresa despide a 4 mil trabajadores de la zona franca
El silencio arropó ayer los polvorientos y olvidados caminos de Matanzas, en Santiago. Calladito se mantuvo Darinel Marte, dueño del comedor y el supermercadito que se nutría del bolsillo y la algarabía de la gente hoy despedida por la Caribbean Industrial Park, empresa del Grupo M. Su impotencia es tan grande que la bachatica dominical no halló coro en su negocio.El mutismo también contagió a la mayoría de casas del callejón vecino del Centro Educativo Matanzas. Nadie murió ni tampoco era misa de nueve días, pero el sigilo tiene nombre y apellido: El desahucio de cuatro mil trabajadores que mantienen al barrio “con el moco para abajo” .“Mataron a uno con los cuartos”, fue lo primero que le salió a Sandro Alonzo cuando una pregunta interrumpió la danza de su silencio. Como operario, él ofrendó once años de su vida a la empresa donde llegaba a pie y cobraba entre 1,200 y 1,500 pesos semanales. Desde su galería sin empañetar se queja de que en más de una década de trabajo y específicamente cuatro años sin liquidar, sólo recibió 30,300 pesos.”Todo eso se perdió, no sé qué voy hacer; uno con tres muchachos”, fue la última frase balbuceada por Alonzo antes de recogerse en el rincón donde gobernaba su pensamiento. Su esposa, antigua operaria de la misma textilería, contribuye al sustento de la casa lavando, limpiando y fregando en hogar ajeno. Al mes, Paula Herrera recibe cuatro mil pesos que unido a la “chilata” que recibía su esposo, les servía para mantener a la familia e ir pegando blocks en la casa a medio terminar.
Una empresa despide a 4 mil trabajadores de la zona franca
mientras que un ejecutivo del sector aseguró un "diciembre difícil" con más despidos y reducción de las exportaciones provocadas por la crisis de la economía mundial, publicó este domingo la prensa local. El Grupo M dejó cesantes a 3 mil trabajadores dominicanos de sus instalaciones en el norte del país y a mil obreros haitianos de su fábrica de textiles de Ouanminthe, cerca de la frontera entre ambas naciones. Las informaciones aseguran que más de 30 mil empleos se han perdido en los últimos meses en las zonas francas, cifra que se suma a los casi 72 mil despidos de 2007. Ejecutivos del sector advirtieron que el número de personas despedidas podría aumentar en los próximos días si el Gobierno dominicano no cumple su promesa de entregar incentivos a las industrias.
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