martes, 10 de junio de 2008

Registran mil 353 casos de trata de niños haitianos cruzados por la frontera

Enviado por: Marcelo Peralta

Solidaridad Fronteriza y el Servicio Jesuita a Refugiados, denunció que redes de traficantes haitianos han introducido por la frontera de forma ilegal a la República Dominicana en los últimos meses unos mil 353 niños y niñas haitianas.
Confirma que hace poco, fue apresado en la frontera de Dajabón el haitiano Jean-Paul Frandominique, con varios niños y niñas haitianas, quien confesó que los había pagado a un capitán la suma de 150 pesos y que su misión era llevarlo a territorio dominicano cruzando el río Masacre, donde lo escondían en una casa para luego llevarlos a poblaciones del Cibao.

Señalan las entidades denunciantes que los niños y niñas, tenían edades entre dos, tres, cuatro y seis años, y donde se descubrió que los llevaban a una casa para luego trasladarlos a otras localidades.

Afirman las entidades que el tráfico de personas es una actividad criminal, cotidiana y bien organizada que se realiza en Juana Méndez y en muchas otras comunidades en sus alrededores.

Los traficantes, que habitualmente trataban hombres, recurren ahora a las mujeres y a los niños.

De enero a abril de 2008 hemos contabilizado mil 353 niños traficados de Haití a República Dominicana por los pueblos fronterizos comprendido entre los pueblos de Mellac, Fort-Liberté, Ferrier, Acul-des-Pins, Juana Méndez, Capotille y Mont-Organisé.

La cifra puede ser mayore a la cantidad real de niños víctimas del tráfico organizado por delincuentes que buscan enriquecerse deshonestamente a expensas de personas indefensas.

Se ha dicho que los traficantes utilizan todo tipo de estrategias para camuflar su sucio negocio, desviar la atención de las autoridades y de los defensores de los derechos humanos que trabajan en la zona.

Solidaridad Fronteriza que dirige el sacerdote Regino Martínez Bretón, manifiesta su indignación por la suerte que corren estos niños.

Cuando se trafica con adultos sólo se observa la situación pero cuando se trata de tráfico de niños no puede quedar indiferente, ha dicho Solidaridad Fronteriza que tiene su sede en la ciudad de Dajabón.

Y su deber es el de alertar a las autoridades para que impidan que los traficantes partan hacia República Dominicana.

No obstante, señala Solidaridad Fronteriza que se conoce de que el problema es que no se le da un seguimiento serio a este tipo de casos en la frontera haitiano-dominicana.
Se quejan Soidaridad Fronteriza de que el supuesto trabaficaba con los niños, tras haber sido puesto a disposición de las autoridades, fue liberado sin más, pues la Justicia en la región deja mucho que desear y la población ya no confía en ella.
De acuerdo a las constantes denuncias que se formulan en la zona a través de Solidaridad Fronteriza, los traficantes forman redes mafiosas compuestas por haitianos y dominicanos.

Al paracer la demanda de niños es muy fuerte en el mercado dominicano, lo que da trabajo a los traficantes haitianos, que obtienen un dinero de este negocio sucio.

En un documento entrega a este diario, Solidaridad Fronteriza ha comprobado que una camioneta roja aparece por Dajabón para recoger a los niños haitianos y llevarlos a otras ciudades dominicanas.
Estas entidad prometió investigar hasta averiguar su número de placa para publicarla y denunciar así esta actividad ilícita e ilegal.
A través del documento de prensa, Solidaridad Frotneriza, pide al Estado haitiano y al dominicano que investiguen cuál es el destino final de estos niños y con qué fin son introducidos en República Dominicana.
E indica que el Estado haitiano adopte medias severas para frenar el tráfico de migrantes y, en especial, el de niños, ya que tiene el deber de proteger a la población.

Tilda como injusto, inmoral y criminal que los niños sean arrancados de sus familias y de su entorno.

En este sentido, dice Solidaridad Fronteriza que el Estado Dominicano y el haitiano organicen jornadas de información para las autoridades responsables, ya que el tráfico de menores representa un importante peligro para la sociedad en general.

Insta a la Policía dominicana y a la haitiana a mantenerse alerta y a mostrarse como una fuerza de protección y una institución el que la población puede confiar.

Pide al comisario del departamento del Noroeste poner en marcha la acción pública contra todos los malhechores, traficantes y comerciantes de niños haitianos para que respondan por sus actos.

Considera que si las autoridades se deciden a actuar juntas con la mayor fuerza contra el tráfico de personas por la frontera, el número de migrantes hacia República Dominicana disminuiría considerablemente y, en consecuencia, la cantidad de deportaciones hacia Haití, también.

A su entender sería una clara señal de tolerancia cero, hacia las mafias de tráfico de menores.

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