martes, 28 de diciembre de 2010

Una multitud ataca un convoy de la ONU en Costa de Marfil

Tres presidentes africanos dan un ultimatum al mandatario derrotado Gbabgo para que ceda el poder a Outtara



La situación en Costa de Marfil se tensa día a día.

Una multitud ha atacado un convoy de la ONU en Abiyán y herido con machete a uno de los cascos azules. Este mismo día los presidentes de tres países de África Occidental, en representación del bloque regional, han dado un ultimátum al autoproclamado presidente Laurent Gbagbo: o entrega voluntariamente el poder al considerado ganador por la comunidad internacional Alassane Outtara o podría ser por la fuerza de las armas.

Tras las elecciones del 28 de noviembre, el país está cada vez más cerca de reanudar la guerra civil que lo dividió entre 2002 y 2007.



Una delegación integrada por los presidentes de Benin, Cabo verde y Sierra Leona llegó hoy a Abiyán. En nombre de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental, se han reunido con Gbagbo para comunicarle las decisiones adoptadas en la cumbre extraordinaria del bloque celebrada el pasado viernes. Este y sus seguidores, ante la amenaza de sus vecinos, han señalado poco antes que Costa de Marfil no es un "protectorado de la Comunidad Económica" y advirtieron de una confrontación civil y la consecuente desestabilización de la zona. La violencia tras los comicios ha causado la muerte por lo menos a 173 personas y llevado al exilio a cerca de 14.000 personas.

Un portavoz de Gbagbo ya avisó el domingo de las posibles consecuencias de una intervención armada: "Todos estos países vecinos tienen ciudadanos en Costa de Marfil, y ellos saben que si atacan Costa de Marfil desde el exterior se iniciará una guerra civil en el interior", subrayó. "¿Está Burkina Faso preparado para acoger de vuelta a tres millones de sus ciudadanos?", añadió. Millones de ciudadanos de países vecinos de Costa de Marfil trabajan en el país, relativamente próspero al ser el principal productor de cacao de África.

Ouattara, que cuenta con el reconocimiento internacional, se encuentra atrincherado junto a su Gobierno en un hotel de Abidjan bajo protección de la ONU, que ha prolongado su misión en el país, con los 10.000 cascos azules que tiene desplegados, seis meses más. Gbagbo lanzó su propio ultimátum hace una semana: amenazó a las fuerzas de la ONU con tratarlas como si fueran tropas rebeldes.



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